jueves, 21 de marzo de 2024

MIÉRCOLES 20 DE MARZO 2024: SIERRA DE HUETOR, SENDERO DEL SERENO

Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Miguel González, Miguel Bermúdez, Paco Hernando, Manolo, Paco Zambrana, Lily, Victoria, Antonio Muñoz, Fini, Antonio Usieto, Antonio de Fornes y Jesús.

Distancia recorrida: 15 km.

Desnivel acumulado: 600 m.

Desayuno en la gasolinera de Beas. Buen pan, buen aceite, buen jamón y buen servicio, a casi 3€. Jesús tuvo la deferencia de invitarnos al desayuno por su cumpleaños. ¡¡¡FELICIDADES!!!

El sendero de la Cañada del Sereno lo hicimos en 2019, antes de la pandemia, pero Antonio quería darle un recorrido algo diferente, fundamentalmente bajar del cerro de la Majada del Arroyo por la cañada del Sereno en vez de dar la vuelta por la fuente de la Teja.

Con ese propósito partimos del puerto de la Mora justo donde principia la pista a la casa forestal de Los Peñoncillos, en un día sereno, sin viento, con muy buena temperatura, aunque con calima que limitaba mucho la visibilidad. Siguiendo las indicaciones del sendero Cañada del Sereno, por esa vereda amplia, limpia, con buen piso, inmejorable, dimos la vuelta a la loma del Toril para entrar en el barranco de los Corrales dando vista a las ruinas del cortijo de los Corrales por detrás de las cuales pasa la senda rodeando la loma de los Corrales.

El mirador de los Corrales tiene una excelente vista de Sierra Nevada que estaba repleta de nieve, pero con la calima la nieve tan apenas destacaba del cielo gris. Esa iba a ser la tónica del día: pérdida del fondo de las panorámicas.

Del valle de los Corrales pasamos al de los Cajeros, limitado al norte por la loma de la Zarraca. En esa loma, al lado de la senda hay otro mirador, el del barranco de los Mármoles que discurre a nuestros pies. Desde el mirador se ve muy bien la boca de la cueva de los Mármoles, en la ladera del cerrillo de los Mármoles, debajo de los cerros de Carbonero, Encina y Pino.

Del mismo mirador parte una sendita a la cueva. Por ella continuamos descendiendo a la planicie que es el lecho del barranco de los Mármoles. La cueva es poco profunda y está soportada por un par de columnas fruto de la unión de estalactitas con estalagmitas, con el techo ennegrecido por el humo de los pastores que la han utilizado a lo largo de los siglos. Merece la pena acercarse a ella.

Volvimos sobre nuestros pasos a la senda de la Cañada del Sereno que sigue por pinar de pino carrasco, resinero y salgareño, perfectamente construida, con albarradas en el talud, con la misma tónica del principio: llanear o subir muy suavemente. Caminar por ella es una delicia porque propicia la conversación entre los grupitos que habitualmente se suelen formar en las caminatas.

Atravesamos el calar y barranco de los Mármoles para llegar a un buen mirador natural hacia el norte y oeste, en la loma del Muerto, donde se da vista a los cerros del Corzo, Hoya del Esparto y Carboneras en primer término y detrás a los tajos de la Cuerda de la Gallega y peñón de la Mata. Poco más adelante, en la umbría de Polvorite, entre narcisos y adonis vernal florecidos, la senda se divide. Hay que tomar el ramal de la izquierda que desciende por la ladera del cerrillo del Muerto. Paramos a hacer el acostumbrado Ángelus y continuamos descendiendo hasta alcanzar el barranco de Polvorite donde tomamos una pista a la derecha que sigue el trazado de la Cañada Real de Víznar a Silla Baja.

La pista asciende al collado del Cigarrón donde gira al sur, pasa por encima de la fuente del pino de las Siete Ramas, deja a la izquierda los Puntales de la Mora y el cerro de los Pollos, y en el collado de la Majada del Arroyo la dejamos para internarnos campo a través o siguiendo sendillas del ganado, en las faldas del cerro de la Majada del Arroyo y subir a la cima del cerro.

La cima tiene unos farallones rocosos impresionantes y unas inigualables vistas a Sierra Nevada. Los más arriesgados treparon al farallón más prominente mientras los más prudentes aguardábamos en la pradera.

En la pradera, debajo de un hermoso pino, encontramos el restaurante perfecto, al sol, protegidos del poco viento que hacía, en una zona bastante llana que nos permitió armar un buen rolde. Comenzaron los aperitivos de chacina, boquerones en vinagre, gambas y guacamole. Siguieron las ensaladas tradicionales y de judía verde, la ensaladilla y las tortillas. Como platos fuertes dorada con mayonesa y tomate, filetillos tiernos, dos tipos de pollo, carne picada con especias, solomillo con ajos… y quizá alguna cosa más. Para beber cervezas fresquitas y vinos de Castilla, Rioja y Toro. Terminamos con algo de fruta, flan de Victoria finísimo y bombones, con té y orujos. Excelente ágape.

Del cerro de la Majada del Arroyo bajamos al sur, sin senda al principio, pero Antonio enseguida localizo la senda que por el collado de las Víboras baja a lo largo de la cañada del Sereno. Una senda muy bonita, entre pinos, encinas y farallones rocosos, empinada al principio y bastante llana después. Unas gotillas hicieron que los más timoratos sacaran los impermeables que tuvieron que volver a las mochilas 10 minutos más tarde, ya sin lluvia y con calor.

La senda baja con la cañada del Sereno hasta una puerta metálica que la corta al llegar a la antigua carretera y actual autovía. Hay senda marcada a la derecha para evitar la puerta y la malla de alambre que continúa por la llanura en la que se convierte la cañada del Sereno hasta el aparcamiento.

 




Mirador de la Zarraca


La cueva de los Mármoles














En el cerro de la Majada del Arroyo




Por la cañada del Sereno







Primer contacto con DESA









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