jueves, 1 de febrero de 2024

MIÉRCOLES 31 DE ENERO 2024: COLLADO SEVILLA, CUESTA DEL PINO, COLLADO CHAQUETAS

 

Participantes: Antonio Muñoz, Fini, Luis, Blas, Pilar, Paco Ponferrada, Miguel Gonzalez, Paco Hernando, Lucía, Manolo, Paco Zambrana, Lola, Lily, Antonio de Fornes, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 16 Km

Desnivel acumulado: 805 m

Desayuno en La Zubia, cafetería Dori. Malos churros y mal pan, no se entiende que esté tan aparroquiada.

Del collado Sevilla salimos hacia la presa del canal disfrutando de esas vistas maravillosas de los agrestes Alayos, en su ladera norte cubierta de pinos. La mañana estaba fresquita, aunque sin viento, y a poco de comenzar el sol calentaba y el personal comenzó a quitarse capas. A pesar de la sequía el sonido del río llegaba potente a la senda, sobre todo una vez rebasado el barranco del Búho.

Para pasar el Dílar en la caseta de las tajaderas hay que aprovechar un tronco y un pasamanos, junto con un palo largo para llegar al pasamanos. Con más o menos titubeos y más o menos risas toda la comitiva pasamos sin incidentes.

Al cruzar el río hay que ir inmediatamente a la derecha, cerca del cauce. Allí nace la senda, entre zarzas y espinos, que está bastante bien conservada en toda la Cuesta del Pino. Subimos despacio, a ritmo de abueletes, por ese umbrío, precioso bosque de pino silvestre, entremezclado con alguna encina y arce de Granada, evitando los pinchazos de los majuelos.

A media cuesta detuvimos a Antonio para que nos contara algo de la larga cuesta. Nos explicó que era una vereda tradicional entre Monachil y Dúrcal en la que sólo había un pino, de ahí su nombre. Con el descanso de la explicación recuperamos fuerzas para gastarlas seguidamente en la ascensión.

Cuando la cuesta y el pinar terminaron paramos a hacer el Ángelus, disfrutando del panorama abierto al valle del Dílar, delimitado por las enormes lomas de Dílar y Dúrcal. Poco más adelante dejamos la senda al collado del Espinar y tomamos a la izquierda la sendita al río Dílar. Entra la sendita por unos curiosos roquedos, con un pétreo centinela, y continúa por todo el precioso robledal de la Dehesa de Dílar, con vistas a la cantera de serpentina. La sendita está cada vez más perdida y si no nos hubiera guiado Antonio dudo que la hubiéramos seguido aun llevando el track en el GPS.

Cruzamos de nuevo el Dílar, esta vez por el puente, con un gran caudal, para enfrentarnos al repecho de la subida al collado Chaquetas. Quizá esta subida sea la parte más fea del recorrido. Tiene como curiosidad el aljibe de agua y el horno sobre él. No sabemos qué beneficiarían en ese horno.

En el collado Chaquetas paramos a almorzar, en la ladera, al sol, rodeados de una buena vacada, con excelentes gambas, unas muy buenas ensaladas, chacinas, revuelto de ajos y gambas, atún de almadraba, y un sinfín de carnes cocinadas de diferentes maneras. Cervezas frescas, 5 botellitas de vino porque se había quedado alguna en los coches, tes y orujos variados.

Con la parte más dura de la excursión ya realizada tomamos el carril hacia Aguas Blanquillas, al pie del Trevenque, donde dejamos el carril que continúa hacia el cortijo Rosales y el Dílar, para tomar la senda que rodea el Trevenque por el suroeste hasta llegar al barranco del Búho con su inmenso arenal. Otras veces este arenal nos ofrece algunas curiosas flores. Hoy no, nada había florecido aún.

Dejamos el arenal para subir al mirador del Trevenque donde nos reagrupamos e hicimos alguna foto con el Trevenque ahí al lado y el manto blanco de la sierra detrás. Poco quedaba hasta los coches, pero aún disfrutamos de los perfiles de las montañas recortados hacia el oeste, entre brumas, con nuestra querida Almijara al fondo.

Día estupendo, con sol pero sin calor, sin viento, por unos entornos maravillosos.

 

La ruta





La toma de agua
Cruzando el río Dílar






Por la cuesta del Pino








Llegando a la senda del Sulayr



El río Dílar


En el collado Chaquetas





Cerca del Trevenque






En el mirador del Trevenque



Las sierras occidentales, al final la Tejeda, Almijara










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