sábado, 17 de enero de 2026

MIÉRCOLES 14 DE ENERO DE 2026: GÜEJAR SIERRA, CERRO JARALES (OLLA DE SAN ANTÓN)

Participantes: Fini, Antonio Muñoz, Rafa Lozano, Manolo Titos, Rafa Rueda, Miguel González, Manuel González, Manolo Díez, Lily, Antonio Jiménez, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 6 km

Desnivel acumulado: 300 m

Desayuno en la plaza de Güéjar Sierra, con unas grandes medias tostadas, a 3€.

En la fuente de los 16 caños de Güéjar nos reunimos granadinos y malagueños, en una mañana muy nublada con llovizna durante las dos últimas horas. El objetivo principal del día era tomar una olla de San Antón en el bar Trébol de Dúdar. Para hacer apetito habíamos programado una excursión cortita por las cercanías de Dúdar. Como Sierra Nevada estaba repletita de nieve, Muñoz decidió visitar el cerro Jarales, encima de Güéjar.

Aunque el tiempo presagiaba lluvia y escasa visibilidad por el nublado decidimos salir a caminar, comenzando en el inicio de la pista a la Argumosa, por el collado de la Trinchera. Carrileamos un poco y enseguida Muñoz nos sacó a una senda que iba ascendiendo por la ladera este del Jarales, con vistas al llano del Gitano, a la finca de la Argumosa, a los valles de Meazorras y Tintín y al cerro del Calar, mientras teníamos sobre nosotros el picacho de los Jarales.

La primera parte de la subida terminaba en la cresta que desde el Jarales baja al norte. Luego, con la cima del cerro a la vista, subimos por esa cresta primero, al sur, y luego al oeste hacia la cima.

Entre tanto el tiempo había mejorado. El nublado se iba deshaciendo dejando al descubierto la cordillera de Sierra Nevada desde la Alcazaba hacia el este, toda blanca, con las prominencias de Vacares, Mojón Alto y el Picón de Jérez. Llegando a la cumbre dimos vista al pueblo de Güéjar a vista de pájaro. Unas panorámicas excepcionales.

En la cúspide se ha construido un observatorio de las estrellas, de piedra, de unos 3 m de altura, con agujeros de observación de lado a lado en diferentes direcciones, y coronado por una guirnalda de cuernos de cabra. Un tanto esotérico el observatorio.

De la cima volvimos sobre nuestros pasos hasta la cresta donde habíamos llegado después del primer tramo. Y desde esa cresta, hacia el norte, siguiendo la tría de las motos por una empinadísima pendiente continuamos el descenso con cuidado de no resbalar y sujetando el cuerpo a la vez que buscábamos apoyo estable para los pies.

El duro descenso terminó en un carril que corta la ladera del Jarales. Desde allí tomamos al este por el carril que iba al collado de la Trinchera donde habíamos principiado. Piso algo fangoso por la lluvia, cómodo, aunque prestando atención a los charcos y al barro.

Llegando a la Trinchera Muñoz nos bajó a visitar dos de las lagunas de la Trinchera. Tienen agua en la primavera. La más alta es la mayor, la segunda se ha acondicionado como balsa de riego y la tercera ha desaparecido.

En los coches nos cambiamos de calzado para no manchar demasiado los coches y partimos a Dúdar. A las 14h estábamos aparcando en el Trébol.

El año pasado fue el primero que tomamos olla de San Antón en el Trébol. Nos gustó mucho, por eso repetimos este año. Comenzó el ágape con unos vinagrillos de guindilla, pepinillo y cebolla, picantes, y una ensalada de naranja, huevo duro y bacalao. Es la forma tradicional de comenzar la olla.

Vinieron después un par de soperas rebosantes de caldo con judías, habas secas y arroz, y a continuación la “pringá” con tocino, morro, oreja, morcilla, costilla, etc. Pusieron un par de bandejas respetables que unos tomaron después del caldo y otros mezclada con él. Todo en su punto de cocción. Riquísimo. Postres variados en los que predominó la tarta de la abuela. Cafés, un poco de orujo, y muchísima conversación. Cerramos el garito después de más de tres horas de almuerzo. Un señor almuerzo, como debe ser para comenzar el año.

El día se presentaba muy mal con las nubes y la lluvia, pero no fue óbice para que pasáramos un día estupendo. La olla de San Antón habrá que instituirla para comenzar el año.


La Ruta









El Ovoo de la cumbre de los Jarales, es un mojón chamánico con origen en Mongolia y que aquí además sirve como marcador del movimiento de la tierra mirando por las ventanas.
ventana para ver el movimiento de la tierra












La fuente de los 16 Caños
Comiendo la Olla de San Antón en el restaurante el Trébol de Dúdar




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