Participantes: Lucía, Lily, Manolo, Antonio Usieto y Jesús.
Distancia recorrida: 18,7 km
Desnivel acumulado: 860 m
Pili y Paco Ponferrada se apuntaron a la ruta. Tuvieron un pinchazo en el coche cerca de Rincón de la Victoria y tuvieron que volver a casa; los echamos de menos.
Desayuno en el bar Reyes, en la plaza de Moclinejo. Pulguitas, pitufos y molletes, con aceite y tomate. Servicio muy amable.
A la entrada de Moclinejo hay un
gran aparcamiento desde donde partimos por unas empinadas callecitas al norte
que nos llevaron a la fuente del Chorro donde han hecho de nueva planta un
lavadero y una fuente con azulejos. Parece que en este lugar se encontraba el
lavadero público tradicional, aunque de ello nada queda.
De la fuente tomamos la pista
hacia Rincón, sólo hasta la cima de la colina, porque allí nos desviamos al
norte hacia el cerro de Piedras Blancas. En la subida desde la fuente se tienen
unas muy bonitas vistas de Moclinejo y su entorno con la Tejeda de fondo.
Paramos un momento en el vértice
geodésico de Piedras Blancas para hacer las consabidas fotos y continuamos al
norte, ahora descendiendo, por el camino de Las Tapias hasta encontrar la
importante pista nominada como Camino de Antequera o vereda ganadera de Totalán
y Málaga. Esta pista conecta por las crestas las carreteras de Olías a Comares,
al oeste, con la de Cajíz a Iznate, al este.
Tomamos el camino de Antequera al
oeste teniendo al frente el cerro de Santón Pitar coronado de antenas. Todo
este trayecto por la cresta tiene unas excelentes panorámicas tanto al norte
como al sur. En esta época de invierno todo el campo, con sus tremendas laderas,
está verde mientras la cima de la Tejeda tenía una capita de nieve. Son
impresionantes las laderas en las que están los viñedos. Es punto menos que
imposible trabajarlas.
La mañana, que había amanecido
soleada y sin viento, comenzó a cambiar arreciando el viento frío del noroeste
que en la cresta pegaba bien. Por eso nos parecían tan agradables los taludes
de la pista cuando nos protegían del viento.
Desde la pista teníamos ante
nosotros el Santón Pitar y la carretera cortando la ladera, todo mucho más alto
que nuestra posición. Había alguna vereda de motos por las crestas, pero
decidimos olvidarlas por su gran pendiente y seguimos por la pista rodeando la
Venta de Cárdenas, donde había un muchacho sarmentando, hasta dar con la
carretera.
Seguimos la carretera hacia
Comares un corto trecho y en el puerto de Santopitar la dejamos para iniciar la
subida al cerro. Primero por una senda pedregosa y con mal piso y luego por la
pista asfaltada que sube a las antenas.
En la cúspide de Santón Pitar
soplaba el viento de lo lindo. Estuvimos arriba el tiempo justo para hacer unas
fotos y comenzar el descenso buscando la protección de los taludes y de las
encinas.
En la bibliografía este cerro
aparece con las denominaciones de Santón Pitar y Santopitar indistintamente. El
origen del nombre es confuso. Una leyenda dice que en el monte habitaba un
santón que con una caracola llamaba a la oración; la gente decía “el santón
pita” y de ahí derivaría el nombre. También se dice que podría derivar del
mozárabe Sanctu Petru, transformándose a lo largo del tiempo en Santo Pitar.
Descendimos por el camino de
ascenso, dejamos la carretera y un poco más abajo, en la casa del Lagar Nuevo
de Granadilla, encontramos acomodo para el almuerzo, al sol y protegidos del
viento. Nos lo tomamos con calma. Primero tuvimos chacina de chorizo, longaniza,
cecina, paté y jamoncito que pasamos con unas ricas cervezas y un vinito blanco
de Chardonay. Tuvimos después habas y competición de tortillas, con y sin
cebolla, y filetillos tiernos, acompañados de un tinto de Mencía. Hubimos de
alargar el tinto para los quesos de Gruyere y Camembert y terminamos con un
poquito de orujo. Excelente comida. Echamos en falta el té que Pili-Paco seguro
traían.
Descendimos del Lagar Nuevo,
dejamos a la izquierda la pista a El Borge, y continuamos al este por la
cresta, con el viento parcialmente amainado. Antes de llegar a Piedras Blancas
tomamos una pista hormigonada que bajaba a Moclinejo directamente con una
pendiente endiablada. Dejamos las mochilas en el coche y nos acercamos al bar
Reyes a tomar un refresco antes de partir.
Día soleado, muy ventoso y con el
viento frío. Recorrido bonito por las preciosas panorámicas a la Axarquía.

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