viernes, 17 de noviembre de 2023

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE 2023: ISTÁN, CAMINO DE LA CUESTA Y MUSEO DE ANGEL

 Sur de Istán. 15 de noviembre de 2023.

Participantes: Ángel, Luis, Blas, Usieto, Manolo, Lily, Miguel y Jesús. Nos acompañaron 8 jóvenes que estaban haciendo un curso en Istán.

Distancia recorrida: 8,5 km.

Desnivel acumulado: 350 m.

Desayuno: Un poco historiado. Habíamos pensado ir al Fogón de las Nieves en Monda, pero Google Maps daba 15 minutos más de viaje que yendo por la autopista. Decididos a ir por la autopista Ángel nos indicó el hotel Los Jarales para desayunar. Él fue primero y le pareció muy caro los 6€ que cobraban por un pan con aceite o mantequilla. Por eso nos llevó al bar La Cueva, en el centro de Istán. Desayunamos tan ricamente. Manolo nos iba a invitar por su cumpleaños, pero Ángel no consintió que nadie pagara allí.

Nos encontramos con Luis y Blas en el aparcamiento encima de la fuente de Istán. Al poco llegaron los del curso de turismo y el grupo completo iniciamos el recorrido saliendo por la acequia baja en la zona del Coto. Esta zona es muy bonita porque da al norte y tiene unos buenos ejemplares de quejigo, alcornoque y fresno. Ángel explicó la estación de bombeo para el agua de boca de Istán y la mina donde nace el agua.

Subimos a la zona de las Majadillas, donde están los depósitos de agua y por el carril de la carretera antigua de Istán le dimos la vuelta al cerrillo de los Jarales. En el puerto de la Cruz dejamos el carril hormigonado para tomar otro terrizo hacia el mirador de los Hilillos. Cuando llegábamos al mirador Jesús se dio cuenta de que había perdido el bastón. Volvían Jesús y Luis a buscarlo, cuando Sebastián, uno de los muchachos del grupo del curso, se les adelantó corriendo, llegó al lugar donde habíamos fotografiado a la Oxalis bowiei, una vinagrera rara, y volvió con el bastón.

Del mirador de los Hilillos se tiene una preciosa vista de la cara oeste de la sierra Blanca, con las cañadas del Algarrobillo, de Cueva Terriza, de Cerro Ventana y de las Minas, separadas por las lomas de Cueva Terriza, del Rayo y de Cerro Ventana. Al sureste el vacío embalse de la Concepción.

Bajamos por la colá de los Jarales a la carretera entrando por el carril de la Ermita con la cañada Hilillos a la izquierda. Descendimos con el carril hacia el embalse, atravesando el arroyillo Hilillos, y las cañadas del Galapagar y de los Jarales. Todas estas cañadas son muy cortitas, pero en su escaso recorrido han formado unos profundos valles.

El carril llega al vaso del embalse, a la acumulación de gravas, cruzamos el escaso caudal del río Verde para volver a la orilla derecha poco más adelante debajo de la zona de las Herrizas del tajo Banderas. Ángel nos guio entre las cañaveras y tamarices al comienzo de los tajos, remontándolos un poco hasta encontrar la base de una antigua acequia de riego. Por la acequia continuamos al noroeste, haciendo equilibrios en unos sitios y sobrepasando las estrechuras agarrados a los matorrales en otros, despacio para evitar resbalones y caídas, hasta colocarnos en la loma del mirador del Tajo Banderas.

La parte más complicada de la ruta había pasado. Quedaba ahora el esfuerzo de remontar la loma hasta el mirador. Con paraditas para contemplar el menguado embalse, o para comentar el cable que por allí se tendió para sacar la madera del cerro Plaza de Armas, fuimos remontando la loma, sudando bajo un sol que parecía de verano. En el mirador todos pasamos por la fuente para beber y refrescarnos cara y cabeza.

Terminada la caminata quedaba ir a ver la exposición de las esculturas en madera de nuestro amigo Ángel. Atravesamos el pueblo guiados por Ángel y Sebastián por ese laberinto de callejuelas, saludamos a María Jesús, la esposa de Ángel, en la bajera de su casa y llegamos al edificio de los juzgados donde estaba la exposición.

Ocupa una habitación y está agrupada por temas: animales, corales, vikingos, piedras, cestería, ojos colgados del techo, etc. Está muy bien dispuesta, quizá un poco abigarrada porque siempre se quieren poner más piezas que las que el espacio admite, pero las piezas están limpias, barnizadas, luciendo sus mejores galas. Una excelente exposición.

Hora de comenzar la última actividad: el almuerzo. Nos acompañaron María Jesús, la mujer de Ángel y su hija. Ángel había reservado en la piscina donde, con unas preciosas vistas sobre el blanquísimo Istán, se ha establecido un joven cocinero que prepara unos sabrosos platos con una presentación impecable. Compartimos albóndigas, tomate de Coín, setas con un huevo pasado por agua, y oreja frita y rebozada. A destacar las albóndigas y la oreja. De segundo, entrecot, chuletón, carrilleras, mollejas, todo muy bueno y hecho en el punto pedido. Segundos platos para compartir entre dos, porque con los entrantes nos habíamos llenado y María Jesús, la simpática camarera que nos atendió, corredora de montaña, nos lo aconsejó así.

Contentos salimos hacia los coches y cada uno a su destino.

La Ruta



Oxalis bowiei, una vinagrera rara
Embalse de la Concepción







El río Verde









Mirador de la Herriza







El museo de Angel






Comida en el restaurante Raíces
Recordando viejos tiempos














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