viernes, 10 de abril de 2026

JUEVES 9 DE ABRIL DE 2026: VALLE DE LECRÍN. MELEGÍS, CHITE, TALARÁ Y MURCHAS

Participantes: Paco Hernando, Antonio Jiménez, Antonio Usieto, Manolo y Jesús.

Distancia recorrida: 11,5 km

Desnivel acumulado: 360 m

Desayuno en el restaurante Los Naranjos de Melegís. Muy buen pan con aceite, café en taza grande. A 2,5€. Hacía tiempo que no veíamos un precio así.

Es costumbre salir los miércoles. Como el 8, miércoles, daban agua y llovió bien, cambiamos la salida al jueves. Los primeros miércoles de mes es costumbre almorzar en restaurante; el primer miércoles fue el día 1, miércoles santo, con desbandada general del personal, por eso celebramos el almuerzo hoy miércoles 8.

Lecrín lo forman los pueblos de Acequias, Béznar con su pedanía de Peloteos, Chite, Mondújar, Murchas y Talará. Es curioso que a esta zona se le llame Lecrín cuando no hay ningún pueblo ni ningún barranco o río con ese nombre. El vocablo parece provenir del árabe iqlim, distrito o región; esta zona de Lecrín era Iqlim Granata, el distrito o comarca de Granada, y de ahí derivó Lecrín.

Partimos del mirador de las Alvirillas, frente al restaurante Los Naranjos, siguiendo al guía, a Manolo, quien dudó un poco al principio para tomar el carril que nos bajara al embalse de Béznar. Hubo que ir un poco al este por la carretera y luego por el primer carril a la derecha comenzamos el descenso entre huertos de naranjos, limoneros y olivos, casi todos incultos, lo que sería la tónica durante el recorrido.

Por este carril baja la ruta del Azahar, un pequeño recorrido que aprovecha el aroma de las flores de los cítricos. Encontramos muchos naranjos florecidos, haciendo honor al nombre de la ruta, y muchos también con la fruta aún en el árbol sin recolectar.

El carril termina en la orilla del embalse de Béznar, en otro que recorre la orilla. La ruta del azahar toma ese carril al oeste y nosotros al este por la orilla del embalse que estaba a rebosar, con Restábal y su campanario a la derecha y al sur el curioso tajo de Peña Caballera.

El embalse estaba casi lleno, con el agua llegando hasta la vegetación de la orilla, como un espejo solo interrumpido por las olitas levantadas por los patos al nadar. Un auténtico placer pasear por la orilla del embalse.

Cruzamos el barranco de Los Hijones con su chorrito de agua y poco más allá llegamos a la puerta de los Baños de Melegís. Nadie los conocía. Visitamos el reducido recinto de los baños con dos piscinitas que tenían agua caliente. En la puerta de los baños está la fecha de 2002, posiblemente la fecha en que se repararan, y ya están arruinados, así que tuvieron una utilización muy efímera. No obstante, ahí queda el manantial de agua caliente.

El carril que rodea el embalse se convierte en senda en algún punto y va subiendo y bajando mientras lo rodea. Una peninsulita separa dos cañadas que bajan desde el oeste de Chite y seguimos hacia otra, esta muy prominente, tras la cual desemboca el barranco de Chite.

El recorrido sube por un carrilillo a lo largo del valle del barranco de Chite, con un buen chorro de agua, cruzando la corriente una y otra vez mediante vados de piedras, con un gran acantilado en la margen izquierda ornado por varias chimeneas de hadas. A lo largo del barranco grandes chopos blancos y negros, sauces, almeces, algunos nogales, y, sobre todo, parcelitas incultas de cítricos que nos han servido para tomar un Ángelus de naranjas. Muy bonito el entorno del barranco. Lo hemos disfrutado.

Del barranco salimos a Chite, con alguna gran casona, y de Chite a Talará. En la calle principal de Talará, poco más allá del ayuntamiento, en el primer bar que encontramos, hemos parado a tomar una cerveza, con su correspondiente tapa, de jamón sobre pan con aceite; se nota que estamos en Granada. Hemos pegado la hebra con Antonio, el dueño, que nos ha contado un poco de su vida y de los buenos tiempos de Lecrín, allá por los 90, cuando sacaban mucho dinero de las naranjas y él hacia su agosto con el bar de copas que tenía. Nos recomendó comer en el Garvín, a 20 m, el restaurante de su familia, habas y choto.

De Talará hemos tomado por el Camino Viejo de Murchas. Un descenso muy pronunciado nos bajó al valle del río Torrente que viene desde la base del Caballo, por Nigüelas, con un buen caudal. A la entrada de Murchas nos recibe una Virgen de los Desamparados. El pueblo, blanco, limpio, con muy poca gente. Lo cruzamos y proseguimos descendiendo al suroeste entre parcelas de cítricos, olivos y algunos aguacates.

Cruzamos de nuevo el Torrente y ya en Melegís, paseamos el pueblo para visitar la iglesia y el lavadero antes de aposentarnos en Los Naranjos a dar cuenta del almuerzo a las dos en punto.

Cerveza fresca con una tapa de pisto; oreja, tomate, jamón y queso para compartir y luego un plato cada uno: dos arroces caldosos con conejo, un bacalao a la naranja, unas manitas de cerdo y un puchero de hinojo. Raciones desmesuradas. Para casi dos cada ración. Todo muy rico acompañado de un Ramón Bilbao crianza. Excelente sitio para almorzar con unas preciosas vistas al valle. No será la última vez que vengamos.

La Ruta
Inicio desde el restaurante Los Naranjos
Restábal
El pantano de Béznar


Frutos sin recoger.......
...y Flores nuevas.

El carril en reparación

Las aguas calientes de los baños





Pinos del Valle y encima la ermita del Santo Cristo del Zapato



Allium spp., Ajo silvestre
Moricandia moricandioides, Collejón

Despidiéndonos del pantano
Entrada al barranco de Chite






Salida del barranco
Llegando a Chite
El Ayuntamiento de Lecrín en Talará
Llegando al río Torrente entre Talará y Murchas
El río Torrente con Sierra Nevada al fondo

Mondújar y Talará desde el mirador de Murchas
La iglesia de Murchas
Por el barranco del río Torrente llegando a Melegís
El lavadero de Melegís
En el restaurante Los Naranjos de Melegís







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