lunes, 22 de diciembre de 2025

LUNES 22 DE DICIEMBRE DE 2025: VÉLEZ-MÁLAGA, CERRO BEAS

Participantes: Manuel de Rincón, Manolo, Miguel Ángel, Paco Zambrana, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 18 km

Desnivel acumulado: 820 m

Desayuno en el bar Los Rombos de Vélez. Paco Hernando ha tenido la gentileza de acompañarnos en el desayuno. Buen pan y buen aceite. Miguel Ángel nos ha invitado al desayuno. ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!! Esperamos devolverte la invitación aquí este verano o en Mozambique.

Al lado del bar Los Rombos hemos dejado los coches y de allí hemos partido hacia arriba por la calle Arroyo Hondo y luego por la Arroyo de la Molineta hasta llegar a lo alto, al colegio de La Gloria. Paco Hernando nos había advertido de rodear el colegio por la izquierda, por la puerta principal. Le hemos hecho caso y el carrilillo por la tapia del colegio, después de cruzar la carretera a La Fortaleza, nos ha dejado en el principio del carril a cerro Beas.

El carril baja a cruzar el arroyo Primero a la altura del Rancho Monterrey, entre aguacates y mangos, para luego remontar a la loma que separa los valles del arroyo Primero a la derecha y del arroyo Riachuelo a la izquierda, hasta la loma de la Ventilla que sería ya la que nos llevaría a cerro Beas.

El día estaba muy frío, uno de los días duros de nuestro invierno, acompañado de viento fuerte. Para entrar en calor no había otra que apretar el paso cuesta arriba, por los múltiples chalets de La Ventilla, acompañados de los ladridos de los perros que se animaban unos a otros.

La loma de la Ventilla se prolonga hacia La Dehesa donde quedan algunos cortijillos antiguos muy bonitos y cuidados, con su encalado reciente y las ventanas azules. En el primer puertecillo de la zona de La Dehesa, la Tejeda con La Maroma han aparecido repletitas de nieve, entre el azul del cielo y el verde de las laderas, en una estampa preciosa.

Esta ha sido nuestra primera parada, y no larga porque en el puertecillo el vendaval frío se dejaba notar. Hasta entonces habíamos caminado de espaldas al mar y con la Tejeda oculta por la misma ladera por donde subíamos. A partir del puertecillo el mar y la Tejeda nos han acompañado uno a la izquierda y la otra a la derecha.

Las últimas rampas de cerro Beas son especialmente empinadas. Hemos tenido que aflojar el paso para acomodar nuestras fuerzas a tamaña pendiente y suspender, en parte, las conversaciones.

Al lado del vértice de cerro Beas, después de la sesión de fotos, hemos hecho un frugal Ángelus al abrigo de una casetilla, mientras contemplábamos el cerro Benthomiz, justo enfrente, y el caserío de Arenas. Ha salido a colación la posibilidad de unir los cerros Beas y Benthomiz en una misma caminata. Larguísima y con mucho desnivel. Hemos aparcado la idea.

De cerro Beas hemos ido hacia el oeste, por la cresta, al lado de un gran chalet cerrado que unos olivareros nos han dicho que era de un holandés, para bajar más adelante al carril que va por la cara norte de la cresta, con preciosas vistas a la Tejeda, a Canillas de Aceituno y al valle del río Rubite, cuajadito de casitas y frutales.

El carril pasa por un cortijo antiguo lleno de porquerías varias y de perros. Allí estaba sin faltar a su cita la tremenda jauría ladrando sin parar, con algún perrillo que se nos acercaba ladrando también, con mala cara, sin que los dueños del cortijo que estaban allí se dignaran llamar al perro.

El carril llega al puerto del Collado y hemos tomado dirección sur descendiendo a la lejana Vélez, por la cabecera del arroyo del Mineral, para luego seguir bajando por la cresta que separa los arroyos del Mineral a la derecha del Hondo a la izquierda. El Hondo desemboca en el Mineral y nuestro carril continúa bajando llevando a la derecha el arroyo del Mineral, en una de las pocas zonas llanas de esta enrevesada orografía.

Por un antiguo polígono industrial establecido en los cauces de los arroyos Primero y del Mineral entramos en la zona urbana de Vélez que nos recibe con el barrio de la Cruz del Cordero y con la calle homónima que se continúa con la Salvador Rueda. Usieto, buen conocedor de Vélez, nos ha hecho dejar la Salvador Rueda para bajar por la Félix Lomas, con el convento de las Carmelitas, a la llamada Tribuna de los Pobres. Usieto no da puntada sin hilo. Su intención era haber parado en un bar que él conocía al lado de la Tribuna, con tan mala suerte que cierra los lunes, así que sin más hemos enfilado a nuestro bar Los Rombos, donde entre vinos y cervezas hemos despachado una ración de magro con tomate y otra de asadura. 5€ cada uno, muy buen precio.

Excelente día, con muy buena visibilidad, con frío para hacernos caminar deprisa, y con unas vistas espectaculares a la Tejeda nevada.

La Ruta






Vértice Geodésico de cerro Veas 703 m.s.n.m.











P. Zambrana con María Zambrano y su padre
Desde el cerro Veas

viernes, 19 de diciembre de 2025

MIÉRCOLES 17 DE DICIEMBRE DE 2025: ALFARNATE. RUTA DEL VILO Y EL BOSQUE DE LAS MORILLAS

 PARTICIPANTES: Lily, Lucía, Manuel G, A. Usieto, Jesús C, Paco Z, Miguel Ángel, Luís, Blas y Manuel D.

RECORRIDO: 14 Km con un desnivel de 580 m.

Alfarnate






Vértice Geodésico del Vilo
La Maroma con nieve en la cara norte
Sierra Nevada
El Ángelus en el Vilo


Llegando al restaurante

Comida en el Lagar de Olmedo

Alfarnatejo y el Tajo del Fraile
Camuflados



El grupo descansando


Por el bosque de las Morillas





jueves, 11 de diciembre de 2025

MIÉRCOLES 10 DE DICIEMBRE DE 2025: SIERRA DE HUETOR. MAJADA DEL ARROYO

 Participantes: Pilar, Joaquín, Luis, Pili. Paco Ponferrada, Jesús R., Fini, Antonio Muñoz, Lily, Lucía, Manolo, Antonio Usieto y Jesús C.

Distancia recorrida: 13,8 km

Desnivel acumulado: 600 m

Desayuno en la gasolinera de Beas, con el buen pan de costumbre. Lily y Jesús R. nos invitaron por sus cumpleaños. ¡FELICIDADES A AMBOS! Esto de celebrar los cumpleaños a pares no interesa al grupo.

Partimos del Puerto de la Mora, muy cerca de la casa forestal de Los Peñoncillos, por el sendero que el parque tiene nominado como “Cañada del Sereno” aunque no pasa por ninguna cañada con ese nombre. La senda perfecta, bien cuidada, con un desnivel ascendente muy suave, en una mañana nublada, fresca, sin viento.

Cruzamos la cañada de los Corrales, pasamos por encima de las ruinas del cortijo y en la loma de los Corrales, en el mirador, hicimos la primera parada con una muy bonita vista de la parte sur y oeste del parque y con la Sierra Nevada un poco más difuminada por el nublado. Pasamos el barranco de los Cajeros y en el mirador de la Cueva de los Mármoles nueva parada para disfrutar de las vistas al oeste y de la boca de la cueva allá abajo.

Solemos acercarnos a visitar la cueva y así lo hicimos en esta ocasión descendiendo primero al barranco de los Mármoles y llegando después a la cueva con la correspondiente sesión de fotos. En el cauce del barranco, una llanura aquí, nos entretuvimos un buen rato cogiendo negrillas. Recordamos una vez que Lucí recogió muchos pie azules, pues en esta ocasión negrillas de un gran tamaño y en cantidad, tanto que cuando nos pareció cesamos la recolección y continuamos con la caminata.

Antonio Muñoz se adelantó porque quería explorar el sendero que nace a la derecha en la umbría de Polvorite mientras el resto disfrutábamos del mirador de la loma del Muerto con vistas al norte. Antonio volvió pronto con la información de que la senda que había explorado terminaba en una tría de motos hacia el fondo del arroyo de Polvorite. No nos interesaba; hubiera sido bueno que hubiera continuado a nivel hacia la fuente de Polvorite.

Bajamos por el zigzag de la umbría de Polvorite a un colladito donde hicimos un Ángelus, de pie con tortas de azúcar y chicharrones de Pinos, para proseguir al fondo del arroyo de Polvorite y a la pista que va por su margen derecha. La tomamos a la derecha, ascendiendo, y proseguimos por ella por la margen derecha de un barranquito afluente del Polvorite hasta el collado del Chorrillo.

Debajo del collado del Chorrillo tomamos dirección sur, por debajo de los Puntales de la Mora. Hicimos una visita a la fuente de Polvorite y a su señero pino de las 6 ramas. La fuente echaba un escaso chorrito; como no se limpian ni se cuidan acabarán por cegarse. El monumental pino sigue allí presidiendo el principio del arroyo de Polvorite.

En el collado de los Pollos dejamos el carril por un senderillo que va por la cresta que sube al cerro de la Majada del Arroyo. La senda se pierde a veces; hay que continuar por el lomo sin dejarlo hasta llegar a lo alto del cerro. Habíamos ido protegidos por el pinar y al llegar a la cima el panorama se abrió con unas vistas preciosas a la resplandeciente Sierra Nevada cargadita de nieve. Hicimos una visita a los restos de trincheras que quedan al oeste del cerro. Este cerro tiene en lo alto explanadas herbosas con muchísimos restos de cagarrutas de ovejas y cabras. Con hierba fresca y altitud ha sido el sesteadero de los ganados durante siglos, quizá de ahí el nombre de Majada.

Después de algunos dimes y diretes decidimos tomar lo alto del cerro como restaurante. No hacía viento y disfrutábamos de preciosas vistas. Puestos todos en dirección a Sierra Nevada comenzó el baile de las fiambreras. De aperitivo tuvimos chacina de chorizo, salchichón, cecina y morcilla, junto a unos mejillones en escabeche. Fue el día de las coincidencias porque luego salieron a la palestra dos ensaladas de naranja y una de aguacate y dos asaduras encebolladas. Luego filetillos tiernos y solomillo con chutney casero. Con un par de buenos quesos terminamos la parte salada. Para la parte dulce Usieto sacó un rico turrón de Jijona en su cajita de madera. Una delicia para acompañar el té de Pili y Paco y el orujo de Manolo. Despachamos unas cuantas cervezas fresquitas y tres botellitas de tinto.

El frío no nos permitió prolongar la sobremesa. La comitiva se puso en marcha detrás de Antonio Muñoz para bajar por un bosque sin senda al collado de las Víboras. Desde el collado, por las llamadas Escarihuelas, baja la senda paralela a la cañada del Sereno. Esta es la verdadera cañada del Sereno, recorrida por una senda bellísima entre pinos y farallones rocosos hasta llegar al nivel de la autovía y a la zona de aparcamiento.

Día frío, nublado, con el viento en calma, bueno para caminar y para recorrer esta preciosa ruta que hemos dado en llamar Majada del Arroyo por el cerro en el cual termina la ascensión.