Participantes: Victoria, Lily, Paco Zambrana, Manolo, Antonio Jiménez, Antonio Usieto y Jesús.
Distancia recorrida: 12 km.
Desnivel acumulado: 700 m.
Desayuno en el bar Carlos de
Caleta. Muy buen servicio, a 3€.
Estrenamos el coche nuevo de
Usieto. Rojo pasión. El color que mejor le va al dueño.
Cada vez somos más caminantes en
la montaña. Estupendo. Cuanto mejor se conozcan nuestras montañas mejor las
conservaremos. Un ejemplo es el área recreativa de la Fábrica de la Luz que
está limpia, impoluta, con agua en las fuentes y los cubos de la basura vacíos.
En la Fábrica de la Luz
coincidimos con un grupo de alemanes, con su guía, quien se acercó a nosotros
para preguntar si sabíamos si se podía pasar por la senda del río de la Cueva.
Hace tiempo que no pasamos por allí y no lo sabíamos; quedamos en que cuando
volviéramos por esa senda le diríamos si estaba expedita, libre de obstáculos.
El grupo de alemanes iba a hacer nuestra misma ruta.
Salimos del área recreativa y
encaramos la ladera al este entre el bosque de pino resinero. Senda limpia y
bien arreglada, muy tranquila al principio y con ruidos de la cantera según
íbamos ascendiendo. Al llegar a la pista a Puerto Blanquillo la tomamos al
norte, ascendiendo, hasta el barranco y fuente Borriquero donde paramos a beber
de su agua y a observar un sapo que había en la alberca. La fuente con mucha
agua, la alberca llena y un poco de agua corriendo por el barranco.
Dejamos la pista para iniciar la
senda hacia el collado Borriquero, senda también muy limpia de maleza, en
perfectas condiciones, aunque con su repechillo, sobre todo al principio. En el
cortafuegos nos reagrupamos, nos quitamos ropa, y seguimos por él hasta
continuar con la sendita bajo la Atalaya que nos llevó al collado.
Era temprano y había ganas de
caminar, así que tomamos la sendita al sur para ir a la base de la Atalaya. Dejamos
las mochilas y emprendimos el ascenso a ese nido de águilas que es la Atalaya.
Hay una incipiente senda, cada vez más marcada, y unos hitos de piedra que
ayudan a llegar a la parte suroeste de la roca desde donde se trepa a su cima.
El día estaba luminoso, sin
viento, ideal para disfrutar de las vistas a los 4 puntos cardinales. Estuvimos
comentando el cortijo de los Pradillos, la senda de las Ventas y las dos cimas
del cerro del Cisne, llamado Dos Hermanas por los competeños.
Después de la cumbre volvimos al
collado Borriquero. Los alemanes estaban subiendo a cerro Verde y por no
interferir con ellos en el mismo collado paramos al Ángelus atacando después la
cuesta al cerro Verde. En la cima del Verde estaba el grupo de alemanes tomando
su bocadillo. Con tanta gente paramos lo justo en esa cima e iniciamos el
descenso al collado Solapón.
En el collado tomamos la senda a
la pista a Puerto Blanquillo y una vez en la pista descendimos a buscar el
camino que por la cañada Rubitín lleva al arroyo de La Cueva. Antiguamente ahí
había senda. Hoy hay un empinadísimo carril, casi todo hormigonado que hay que
bajar con cuidado.
El siguiente objetivo era
encontrar un restaurante a la vera del arroyo. Manolo encontró uno, a la sombra
junto a una cascada, ideal. Nos aposentamos y comenzaron a salir viandas de las
mochilas. Después de las primeras cervezas frescas empezamos con los
aperitivos. Hubo aceitunas, anchoas, jamón, chorizo, cecina y longaniza.
Continuamos con tortilla y ensalada cateta, terminando con las carnes:
albóndigas, filetillos tiernos y solomillo con ajos. Quesos de tres tipos. Para
beber un rioja, otro de Alicante y un biodinámico. Té y orujo. ¿Qué más se
puede pedir?
Después de la reposada comida
continuamos arroyo abajo, con el murmullo del agua a nuestra vera. Nunca
habíamos visto al arroyo con tanta agua. En el cortijo del Chato las nogueras
estaban comenzando a brotar y, curiosamente, sólo un perro ladrando. El último
tramo era un túnel de adelfas sobre la corriente del río. Lo disfrutamos a
placer.
Para finalizar, el último paso
del arroyo de la derecha a la izquierda lo hicimos por unos troncos a modo de
andaderas. Hay que aplaudir esa iniciativa de ayudar a vadear el río usando materiales
naturales.
En el aparcamiento estaba el
grupo de alemanes. Informamos a la guía que el camino del río está en buen
estado, tomamos los coches y a Cómpeta, al aparcamiento debajo de la plaza. En
un bar en el mismo aparcamiento tomamos unos refrescos y a casa.



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