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jueves, 6 de marzo de 2025

MIÉRCOLES 5 DE MARZO DE 2025: ACEBUCHAL, CERRO PANDURO, PUERTO DE PÁEZ BLANCA

Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Rafa, Manolo, Lily, Paco Zambrana, Antonio de Fornes, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 7 km

Desnivel acumulado: 400 m

Desayuno de la gasolinera de Nerja. Mejor servicio que otras veces. A 3,5€

El día se presentaba problemático por la lluvia. Se había programado una excursión para todo el día, Cueva de Nerja-Cerro de los Machos-Pinarillo, pero daban agua con seguridad a partir de las 14, y con alta probabilidad chaparrones pequeños antes. En el desayuno se discutieron varias alternativas y al final se decidió hacer la ruta del encabezamiento por no ser demasiado pedregosa.

Partimos del aparcamiento al lado de la ermita del Acebuchal en una mañana nublada, con algún pequeño clarito, cálida y sin viento, subiendo por la sendita paralela al barranco de Nazario. La sendita es bastante empinada, de modo que quien se abrigó en el Acebuchal se desabrigó en la subida. Nos recibieron las olivillas (Cneorum ticcocon) en flor, una planta que sólo la tenemos en las costas de Málaga y Granada.

En la cresta dimos vista al valle del Patamalara y a la loma de Juliana cortada por una senda. Enseguida Manolo propuso recorrerla un día.

Con el Anthyllis tejedensis en flor alegrándonos la cresta llegamos al colladito que precede al cerro Panduro marcado por un prominente pino. Como la subidita se nos había hecho corta decidimos subir al cerro que teníamos al norte creyendo que estábamos en el collado Panduro y que ese cerro era el Verde. La subida, siguiendo una veredilla mal marcada, era muy empinada, pero como veíamos los peñascos de la cumbre cercanos nos animamos a llegar a ellos. Resultó que el cerro tenía como tres cumbres y desde la más al norte claramente vimos que teníamos a nuestros pies el collado Panduro y enfrente el cerro Verde. Habíamos subido al cerro Panduro.

La bajada fue más dificultosa que la subida. La hicimos por la cresta al este y cuando nos pareció descendimos de la cresta a buscar la senda que rodea al cerro Panduro. Unos bajaron por la ladera sur y otros por la norte. Mal por los dos sitios. Comenzó a chispear. Cuando nos volvimos a unir los dos grupos sacamos paraguas e impermeables antes de reanudar la marcha hacia el collado Panduro.

En el collado la niebla cubría el cerro Verde: la excusa perfecta para no subir a él. Continuamos por la senda hasta que termina en el carrilillo por la ladera oeste del Verde. En el carrilillo nos sorprendió la cantidad de piedras que había traído un barranquillo desde el Verde, estaba el camino completamente lleno de las piedras.

Del puerto de Páez Blanca tomamos el carril que desciende al arroyo del Acebuchal. Allí nos ofreció sus escapos floridos la Iberis saxatilis subsp. cinérea, otra especie típica de las dolomías.

El carril por debajo de la venta Cebollero estaba también arruinado por el agua, sin embargo el cauce del arroyo por debajo del carril había sido limpiado de maleza y las adelfas podadas haciendo la caminata por el arroyo más confortable si cabe. A los lados del cauce vimos varias Ophrys fusca ya pasaditas y más abajo algunos rodales del bello narciso gaditano con sus flores amarillo brillante.

Hacia las 12,30 estábamos sentados en el bar del Acebuchal a resguardo de la lluvia. En principio queríamos tomar un vino y marchar, pero con la cervecita primera sacamos unas migas, unos platitos de morcilla y chorizo y unas papas a lo pobre. Claro tuvimos que pedir una segunda ronda de bebida: un par de botellitas de vino de los Montes de Málaga y más migas. Después, como al pareces nos faltaba proteína, tres patitas de cordero al horno. Así que el aperitivo inicial se convirtió en una comida en toda regla.

Un excelente día.

Por cierto, en la ladera encima del aparcamiento hay una serie de pedruscos en equilibrio precario que el mejor día caen. Cuidado.






Anthyllis tejedensis

Olivilla, Cneorum triccocum








La cresta del Cerro Panduro

En el Cerro Panduro














Iberis saxatilis subsp. cinerea

Narcissus gaditanus, Narciso gaditano












viernes, 16 de febrero de 2024

MIÉRCOLES 14 DE FEBRERO 2024: ACEBUCHAL, PANIZO, MIRLO, PANDURO

 

Participantes: Luis, Blas, Miguel de Alhaurín, Pili, Paco Ponferrada, Enrique, Paco Hernando, Lily, Victoria, Antonio Usieto, Antonio Jiménez, Antonio de Fornes, Manolo y Jesús.

Distancia recorrida: 15 km.

Desnivel acumulado: 950 m.

Desayuno en la gasolinera de Nerja a las 8h. Excelente ubicación, buen servicio, mal pan, mal café y caro, a 4€.

Bienvenidos Victoria y Enrique. ¡Cuánto tiempo llevabais sin salir con el grupo! No lo dejéis tanto porque aportáis mucho al grupo.

A las 9 comenzábamos la caminata por el cauce del barranco del Acebuchal, ese cauce arenoso, uniforme, suavemente ascendente, rodeado de pinos carrascos, y constreñido en algunas partes por tajos pétreos. Disfrutamos de ese entorno tan agradable, con alguna zona de bosque de adelfas, carrizo y zarzas mantenidas a raya, sobre todo en la zona más húmeda poco antes de salir al carril de Páez Blanca.

Dejamos a un lado las ruinas de Venta Cebollero y por el barranco Cebollero nos internamos para tomar la sendita que sube a la pista entre los puertos Páez Blanca y Blanquillo. Esta sendita sube bastante empinada, estrechita, constreñida por la vegetación, fue un anuncio de lo que iba a ser norma en la caminata de hoy. Con la cuesta comenzamos a sudar y fueron sobrando capas de abrigo porque el día se presentaba muy agradable de temperatura.

Alcanzada la pista la tomamos a la izquierda, oeste, un breve trecho, hasta llegar a barranco Hondo donde están los hitos de comienzo de la senda al collado de los Civiles, nuestra senda para ir primero al cerro Panizo y después al collado de los Civiles.

La senda está poco marcada, en cambio tiene abundantes hitos de piedras que ayudan muchísimo a no perderla, sobre todo en esta primera parte donde el barranco Hondo es más llano. No esperábamos una senda tan clara y limpia de vegetación.

Sigue la senda siempre la cañada principal, la de barranco Hondo, subiendo fuertemente al norte, por el pedregoso cauce. La cuestecilla se hizo notar porque el pelotón de caminantes se estiró mucho aunque, de vez en cuando, se paraba para reagrupamiento. Más arriba la senda da un giro al oeste, se suaviza y se abre la vista al sur, hacia el valle recorrido y a los cerros del Venado, de Calixto, y sobre todo al enorme Fuerte de Frigiliana.

La senda se aproxima a la cresta que baja al sur, hacia el colmenar de Camacho, desde el enhiesto cerro Panizo. Por esos andurriales bajaba un rebañillo de cabras jóvenes como si caminasen por llano, y por allí la senda entra en una muy bonita y agreste zona con grandes peñascos a uno y otro lado, hasta dar vista al noroeste.

La senda va rodeando el altivo cerro Panizo hacia el collado de los Civiles. A la altura de unos peñascos hay que dejarla y trepar con dificultad, entre las rocas y las aulagas, para alcanzar la pétrea cima del Panizo. Las vistas hacia los cuatro puntos cardinales pagan con creces el esfuerzo de la subida. La sensación es que estás viendo todo el sur de la Almijara, desde la cresta superior en el Lucero hasta el mar, y desde el Cisne y Navachica hasta el pico de la Tejeda. Excelente mirador.

Vueltos de nuevo a la senda hemos entrado en uno de los dos tramos más difíciles del recorrido. La ladera norte del Panizo y la aproximación al collado de los Civiles tiene un suelo profundo y humedad lo que propicia un tupido matorral de romero y aulaga, impenetrable como no sea por la trochilla que marca la sendita que hemos tratado de no perder. Con pinchazos sin cuento y tropezones en los troncos de la maleza hemos progresado despacio, primero hasta un llanillo y luego hasta un colladito anterior al de los civiles. En ese colladillo el suelo cambia a dolomía y a partir de ahí la maleza ha dejado de ser un problema.

Del collado de los Civiles hemos bajado hacia el cortijo del Mirlo. En ese tramo nos hemos topado con un par de jóvenes caminantes extranjeros que parecían conocer a dónde se encaminaban. Debajo del cortijo del Mirlo hemos tenido la segunda dificultad importante. Es una zona que rezuma agua y las cañas, el carrizo, las zarzas y las adelfas dificultan mucho el paso hasta la pista del Daire, a la altura del arroyo Zarzalillo, que traía su constante chorro de agua.

En la fuente que el barranco del Mirlo tiene al llegar a la pista del Daire paramos a almorzar. Frescas cervezas y vinos en cantidad para pasar unos aperitivos a base de chacina, gambas y delicioso bonito en adobo. Vino después la ensalada, ensaladilla, los guisantes con huevo y el pulpo con pisto, y más adelante las carnes de pollo, filetillos tiernos, albóndigas y más cosas que olvido. Deliciosos quesos, una exquisita tarta de manzana y unos bomboncitos de San Valentín. Tés y orujos. ¿Qué más se puede pedir?

Quedaba por recorrer el largo trozo de pista hasta el puerto de Páez Blanca. En él hemos tomado el carrilillo que rodea el cerro Verde por el oeste para tomar luego la senda al collado Panduro, entre los cerros Verde y Panduro, que termina en el Acebuchal al lado de la iglesita.

En el trayecto a los coches hemos pasado por el bar del Acebuchal. Como aún estaba abierto hemos tomado unas ricas cervezas que nos han sabido a gloria.

Un maravilloso día, sin viento, un poquito nublado, con temperatura primaveral, y un recorrido exigente pero muy bonito por las vistas.

Recordar, una vez más, la necesidad de caminar en grupo si salimos en grupo. Si nos separamos creamos inquietud y desasosiego. No sirve de nada ir deprisa porque el grupo camina al ritmo de los más lentos.














En la cumbre del cerro Panizo




















Bombones de San Valentín





Las cervecitas para hidratar