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jueves, 5 de octubre de 2023

MIÉRCOLES 4 DE OCTUBRE 2023: LA RÁBITA DE TORROX

 

Participantes: Miguel de Alhaurín, Pili, Lily, Lucía, Antonio de Fornes, Antonio Usieto, Manolo y Jesús.

Distancia recorrida: 16,5 km

Desnivel acumulado: 750 m

Desayuno en la gasolinera de Nerja, invitados por Miguel de Alhaurín para celebrar San Miguel. FELICIDADES MIGUEL.

Cada vez se nos hace más difícil buscar rutas. ¡Las hemos repetido tantas veces! Manolo, en su afán por recopilar vértices geodésicos, descubrió el de la Rávita de Torrox y preparó una ruta desde Torrox. Hoy la hemos puesto en práctica.

Torrox tiene un gran aparcamiento cerca de la carretera a Cómpeta. Allí había pensado Manolo aparcar sin contar con que estos días son la feria de Torrox y ese aparcamiento precisamente estaba ocupado con las atracciones de las ferias. Vedado ese aparcamiento hemos entrado por la circunvalación al norte del pueblo hasta que hemos encontrado sitio para aparcar.

Hemos comenzado la caminata por esa circunvalación yendo al oeste para, en un punto, dejarla y tomar un carril hormigonado al norte. Carril empinadísimo que nos ha puesto a sudar en cuanto hemos entrado en él. El carril va por la cresta de la colina entre la carretera de Cómpeta al oeste y el valle del río Torrox al este, y no da tregua, siempre subiendo con tramos muy empinados.

El carril está continuamente jalonado por casas, guardadas por perros más o menos gritones, almendros, olivos y muchos aguacates. A lo largo del carril siempre hay gomas de riego y cuadros de distribución de agua. El agua es un elemento crucial en la vida torroxeña.

En un tramo cortito el carril desciende para cruzarse con otro carril que viene desde la carretera, oeste, al valle del río, este. El descenso dura muy poco y nuestro carril sigue al norte con su tónica siempre ascendente con tramos muy empinados. Por esta zona ya se ve el cerro de la Rávita allá arriba. Uf, ¡lo que nos queda por subir aún!

Seguimos entre las casas, algunas enormes, para dejar este carril por otro a la derecha ya por la falda del cerro de la Rávita. Ese carril termina y hay que hacer un corto trayecto monte a través, ascendiendo, cómo no, hasta coronar el cerro de la Rávita con su vértice geodésico. Sorprende que allá arriba, en la cima del cerro, queden los restos de un buen cortijo.

Después de la sesión de fotos dejamos la cima para bajar hacia el norte por un viejo viñedo y buen olivar. Esta tierra de labor era el sostén y la razón de ser del cortijo de la Rávita. Nos hemos dedicado a buscar racimos de uva en las añosas cepas. Y hemos encontrado un montón. La sorpresa ha sido que no eran moscatel, sino de uva de hollejo duro para vinificar. Hace más de 50 años, cuando se plantaron estas viñas, ya se hizo con variedades para vino en vez de para pasas. Los olivos estaban cargaditos de aceituna. Lástima que todas estuvieran picadas de la mosca.

Por un carrilillo secundario hemos salido a uno más principal que iba en dirección noreste, hacia el comienzo del carril a la Fábrica de la Luz. En los alrededores de la carretera Torrox-Cómpeta hemos parado un poquito, a la sombra, para descansar más que para hacer el refrigerio del Ángelus, pues con la uva que habíamos tomado teníamos poco apetito. Aun así, han salido unas almendras y unas pipas de calabaza.

En el puerto de la carretera hemos tomado el carril que desciende hacia el río. Lo llevábamos de bajada, porque la inclinación era tremenda. Ese carril continúa con otro paralelo al cauce del río Torrox, entre olivares y aguacates, que va ya en dirección sur hacia Torrox. Es el camino Viejo de Granada por el que hemos ido un buen trecho hasta que Manolo ha encontrado otro que bajaba al río y empalmaba con otro al sur, hacia Torrox.

La bajada al río, empinadísima, intratable si no hubiera estado hormigonada. El objetivo del río era buscar una sombra, a poder ser cerca del cauce, para almorzar. En un cañaveral con su chorrito de agua hemos encontrado nuestro restaurante. Almuerzo muy tranquilo pues teníamos el pueblo de Torrox ya cercano.

Hemos abierto boca con unas cervecitas heladas y chacina variada, después unas gambitas deliciosas, una tortilla, una ensalada con atún y aguacate, unos guisantes con jamón, un pastel de atún, unas mollejas, un rico pollo con tomate casero, unos filetillos tiernísimos… y quizá algo más que olvido. Quesos para terminar. Y para beber vinos de Rioja, La Mancha, Ribera y Bierzo, terminando con té y orujo.

La charla se ha prolongado un buen rato después del ágape. Nadie tenía ganas de levantar el campo, pero al final hemos hecho de tripas corazón y hemos salido al sol y al carril para continuar caminando hacia Torrox por encima de un enorme estanque. Hemos entrado en el pueblo por la circunvalación y ahí cerquita estaban los coches.

Magnífico día, nublado en la mañana, soleado después, caluroso, aunque aliviado con la brisa del levante.

La Ruta
Torrox

Descanso para reponer líquidos


Subiendo a la cumbre de la Rábita
Vértice Geodésico de la Rábita 698 m
Admirando el paisaje

Al lado del cortijo de la cumbre

Bajada de la Rábita
El olivo cargado de aceitunas









Graciosa señal
Viendo lo que es, te imaginas lo que fue
Los vinos en el reguerillo del río Torrox
El restaurante
El reposo
De regreso a Torrox


Contemplando las calabazas



La cervecita final








jueves, 7 de abril de 2022

MIÉRCOLES 6 DE ABRIL: VÉRTICE GEODÉSICO DEL PUERTO EN TORROX

 

Participantes en la caminata: Fini, Antonio Muñoz, Manolo, Pili, Paco Ponferrada, Antonio Usieto, Antonio de Fornes, Paco Hernado y Jesús.

A la comida se unieron: Lucía, Ester y Manuel de Rincón.

Distancia recorrida: 10,2 km

Desnivel acumulado: 385 m

Desayuno en la gasolinera de Nerja. Nos invitó Pili por su cumpleaños. ¡¡¡MUCHAS FELICIDADES Y MUCHAS GRACIAS!!! Este mes de marzo y principio de abril es una bendición de cumpleaños.

Día 6 de abril, primer miércoles de mes y, continuando con la norma establecida, día de caminata corta con comida en restaurante.

Para los primeros miércoles de mes tenemos cola de propuestas. La de Moclín, en Granada, hace ya más de un mes que espera. Hoy no le ha llegado el turno porque había riesgo de lluvia, mayor en Moclín que en la costa de Málaga, y Manolo, acertadamente, propuso una por la costa. Había que viajar menos y sin riesgo de barros. Ya le llegará el turno a Moclín.

Quedamos a las 8,20 a desayunar. Esa hora indicaba caminata corta o al menos esa era la idea que nos hicimos la mayoría. Manolo nos llevó a aparcar a la zona de Calaceite, entre Torrox y Nerja, al lado de la playa, en la carretera N-340 antigua.

Para hacer una ruta circular partimos por la orilla de la carretera en dirección a Nerja hasta la altura de la urbanización Tamango Hill, allí dejamos la carretera para iniciar la subida a la urbanización siguiendo el arroyo de los Frontiles. Habíamos comenzado con una fina lluvia que duró hasta el fin de la urbanización donde nos liberamos de impermeables para ya no volver a utilizarlos. El día mejoraba claramente.

Las vistas sobre la playa desde esos cerros aledaños son magníficas, pero también lo son hacia la cordillera entre el Cielo y Navachica. Con ellas ascendimos camino arriba, parando de vez en cuando para disfrutarlas.

Hay algunas plantaciones, pocas y malas, de aguacate, y la mayor parte de esas laderas que aún conservan los balates de las antiguas paratas están esperando que crezcan casas en vez de la vid y olivo que un día tuvieron.

El vértice geodésico lo descubrió Manolo en esas caminatas de la temporada de la Covid cuando no se podía salir del término municipal. Manolo se excedió un poco porque el vértice está en Torrox, no muy lejos de Nerja, pero en Torrox, mas ¿quién se va a enterar de esa pequeña infracción? A cambio hemos tenido esta deliciosa caminata.

Llegados al cerro lo que se ve son antenas enormes por todas partes y en medio de ellas, ahogado, casi sin espacio, está el monolito. Nos hicimos las correspondientes fotos y el monolito nos pagó la visita con dos sorpresas.

La primera una Anacamptis papilionácea, pequeñita por la tremenda sequía pasada, aunque con dos hermosas flores abiertas.

La segunda un cernícalo volando a nuestra altura, cerniéndose y quedándose inmóvil justo delante nuestra, y tirándose como una bala hacia el suelo en busca de algún animalillo que había visto…, para volver a remontar el vuelo de vacío. Repitió la maniobra varias veces, no sabemos si para solaz de los espectadores o porque el hambre lo acuciaba, hasta que en uno de esos veloces descensos no remontó el vuelo. Quedó en tierra y al cabo de un rato salió volando, casi a ras de suelo, en otra dirección. La representación había terminado con la satisfacción de los espectadores y, suponemos, que del cernícalo.

Descendimos del cerro por otro camino que baja casi directamente a la urbanización de Calaceite, la atravesamos y llegamos a los coches con tiempo de tomar un aperitivo antes de la comida.

El aperitivo fue en el Chiki, muy cerca del restaurante Pippo en Algarrobo-Costa. Tomamos nuestros vinos, cervezas y vermuts acompañados de ensaladilla rusa, gambas rebozadas y berenjena con miel de caña, y ya, con el apetito parcialmente apaciguado, nos acercamos al Pippo donde nos esperaban los comensales no andarines: Lucía, Ester y Manuel.

Tomamos el menú especial. Al decir del personal con entera satisfacción, los de la carne y los del pescado, los del coctel de marisco, los de la sopa y los de la ensalada. Regamos las viandas con unas botellitas de Rioja. Quedamos satisfechísimos, Lucía. Felicidades por la elección del restaurante.

Sólo nos queda esperar al lejano primer miércoles de mayo.


LA RUTA


CAMINANDO BAJO LA LLUVIA

NERJA Y LA ALMIJARA



EN EL VÉRTICE GEODÉSICO DEL PUERTO

NERJA, CERRO GORDO Y LA PUNTA DE LA MONA

URBANIZACIÓN DE CALACEITE
IDEAS PEREGRINAS
EN EL RESTAURANTE PIPPO


DE REGRESO A LOS COCHES