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jueves, 20 de febrero de 2025

MIÉRCOLES 19 DE FEBRERO DE 2025: ALHAURÍN EL GRANDE, PICOS MIJAS Y BARRIENTOS

Participantes: Luis, Blas, Pilar, Joaquín, Pili, Paco Ponferrada, Lucía, Manolo, Miguel, Antonio Usieto, Lily, Ricardo, Antonio de Fornes y Jesús.

Distancia recorrida: 16,2 km

Desnivel acumulado: 980 m

Partimos del principio de la pista de los Llanos, al lado del arroyo del Tejar y por el cauce del arroyo comenzamos a caminar soportando los ladridos de los perros de las casetillas instaladas en el cauce. En vez de seguir por el arroyo del Tejar lo dejamos para tomar la pista que sube a Pico Mijas, y la pista la dejamos para tomar la senda de Pecho Redondo justo al pasar la cañada de la Cueva de San Antonio.

La senda está muy bien trazada, asciende con pendiente uniforme por la ladera derecha de la cañada y paralela al cauce. Aquí se conserva un bonito pinar y aquí nos dieron la bienvenida un grupito de Ophrys fusca y algunos Narcissus gaditanus. La bonita senda se nos complicó al entrar en el pinar quemado porque empezaron a aparecer pinos caídos que tapaban la senda. Paco Ponferrada recortó las ramas del primer pino para facilitar el paso, del segundo pino se encargó Joaquín y del tercero Miguel, excelente cuadrilla de podadores, pero vinieron más y más pinos caídos con muchísimo ramaje que no se podían recortar. Los sorteamos unos por arriba, otros por abajo, siempre con dificultad en la empinada ladera.

No contábamos con el salto de obstáculos de los pinos y eso nos retrasó la marcha. Una vez llegados al cerrillo de en Medio tuvimos la senda casi despejada al cruce de la Torreta y a las Piletas, donde paramos al Ángelus.

El personal no quería arrancar del Ángelus, pero quedaba mucho camino por recorrer. En el vértice geodésico de Pico Mijas hicimos las oportunas fotos y enseguida seguimos hacia cerro Barrientos por la senda de montañeros de la cresta, con unas vistas preciosas a sur y norte, pero con un piso dificultoso sobre todo desde el cerro del Púlpito hacia puerto Hondo. Las gageas y el rusco animaron el camino.

En puerto Hondo tomamos el carrilillo de subida a cerro Barrientos, carrilillo devenido en senda, que facilitó el ascenso. Unas cuantas fotos en cerro Barrientos y vuelta al carrilillo-senda que, por el encinar de la cresta, afortunadamente sin quemar, nos bajó a la pista Alhaurín-Pico Mijas. Casi enfrente de donde desembocamos, por debajo de la pista, sale un carrilillo, antes totalmente cubierto de tupido encinar, pero ahora desbrozado y expedito para ser usado. Lo tomamos porque termina un poquito más arriba de donde comienza la senda de las Canchas que era nuestro objetivo.

Por la senda subimos al cerro de las Cruces de Mendoza y nada más pasar la cresta encontramos el restaurante de hoy con sol y algo de sombra de unas encinas. El sitio tenía unas vistas excelentes al valle del Guadalhorce y a Málaga con su bahía, pero también al este a la loma de Regalito, al puerto de la Encina allá abajo, a la llanura de los Arenales a nuestra altura y más allá a los cerros del Moro con sus antenas, Castillejo y Jabalcuza.

Tuvimos aperitivo de cortezas de cerdo, chacina, lomo de bonito, dos recetas de boquerones en vinagre. Pasamos después a los primeros platos de tres tipos de ensalada, espinacas con queso y otras cosas que no recuerdo. Vinieron luego la caballa, el pollo, la carne de cerdo y los filetillos tiernos, terminando con al menos tres tipos de queso. Para beber cerveza fresquita, dos rosados, uno del Condado y otro de la Ribera, y tintos del Bierzo y de Rioja. Almendras garrapiñadas, té y orujos.

Con el estómago bien reconfortado comenzamos el descenso por la senda de las Canchas con vistas al Guadalhorce y al barranco del Infierno. Terminó la zona quemada y entramos en el bosque de pino carrasco del Pecho de los Condenados hasta el cruce de la Fuente del Bosnio.

Jesús actuaba de guía y aquí se equivocó. En vez de tomar el carril-senda al noroeste, hacia las cuevas de Herrera, tomó una senda al norte que nos llevó hacia la cañada de las Palomas para entrar en Huertas Altas después de dar unas cuantas vueltas por las alambradas de las propiedades. No había vuelta atrás. Tomamos el camino de Ardalejos al oeste y por diversas sendillas fuimos ascendiendo hasta terminar en el comienzo de la pista de los Llanos. La equivocación supuso 1 km más y una subidilla de unos 60 m e ir por zona periurbana en vez de haber visitado las curiosas cuevas de Herrera y haber recorrido la vereda del Mesto con vistas a la Hoya de Vílchez y al blanco Alhaurín.

La Ruta


Primeros árboles caídos .......
.... salvando más árboles en la senda.

Los obstáculos en la senda continúan ...
y continúan ...
y continúan ..
Y por fin los últimos

Hora del Ángelus
Vértice Geodésico de Pico Mijas 1.151 m
Saliendo del Pico Mijas hacia el Cerro Barrientos

El arte efímero de Antonio camuflado entre las rocas


En la cima del Cerro Barrientos 1.146 m.
Al fondo el Pico Mijas


Los vinos abundantes
El Restaurante

Málaga desde el restaurante

Alhaurín el Grande



Reparando averías


Regresando a los coches

















jueves, 29 de febrero de 2024

MIÉRCOLES 28 DE FEBRERO 2024: ALHAURÍN DE LA TORRE - TORREMOLINOS

Participantes: Miguel de Alhaurín, Pili, Paco Ponferrada, Paco Zambrana, Lily, Manolo, Antonio de Fornes, Ricardo y Jesús

Distancia recorrida: 12,8 km

Desnivel acumulado: 900 m

Desayuno: Bar el Limonero en el polígono industrial de Alhaurín. Un buen pitufo con aceite y buen jamón, a 3€.

El recorrido de hoy era por los predios de Miguel, así que Miguel dirigió la caminata. Para empezar cambiamos el lugar de salida del arroyo Zambrano, el de siempre, al final de la calle Camino Tomillar, en los últimos chalets de la calle. Allí mismo dejamos el asfalto para entrar en una senda por la orilla izquierda del arroyo Canuto que nos fue metiendo en el valle por una subidita muy suave hasta que cambiamos a la vertiente derecha para subir por el lomo que lleva a los tajos de Juan Borrico en la separación de los valles Zambrano y Canuto.

Era un acceso nuevo a la sierra para todos excepto para Miguel, que proporciona unas excelentes vistas del embudo montañoso en la cabecera del arroyo Canuto. Rodeamos una parte de los tajos para encontrar la sendilla que baja al arroyo Zambrano, pero antes de continuar por ella subimos a una plataforma rocosa en los tajos de Juan Borrico a la altura de la cueva del Muñeco desde donde hay una panorámica excelente de Alhaurín, el valle del Guadalhorce, la sierra de Cártama y, debajo de nuestros pies, la hoya del arroyo del Canuto y los curiosos tajos de Juan Borrico. El acceso a este mirador no es precisamente un camino fácil, pero merece la pena.

La sendilla de bajada al arroyo Zambrano está poco marcada. Como nos llevaba Miguel no prestamos mayor atención, pero para hacer el recorrido sin él hay que llevar el track en el GPS.

La senda por el Zambrano en día de fiesta está concurridísima, con aficionados domingueros que suben a trancas y barrancas y con corredores, en cambio cuando bajamos desde puerto Canuto por el valle del barranco de la Cueva de la Higuera no nos encontramos a nadie. Ese valle no se repobló en su día porque era propiedad privada y, aunque ha criado un denso matorral, se echa en falta la protección del pinar.

Dejamos a la derecha los manantiales de la fuente de los Helechos, debajo del tajo del Loro, y la fuente del Cañuelo. De esta fuente tomaba Domingo el agua para su huerta, pero con la sequía de estos años se ha secado y ha tenido que recurrir a la de los Helechos. Pasamos a hacer una visita a Domingo, no estaba en su huerta y allí le dejamos una botella de vino que llevábamos como presente.

Pasamos por el cementerio de coches de Torremolinos y en los primeros pinos de la senda después de pasarlo nos detuvimos al Ángelus, más que por comer por descansar, ya que los pitufos del Limonar habían sido contundentes.

Subimos por la cañada entre los cerrillos Redondo y del Toril para salir al arroyo del Pedregal que cruzamos y, siguiendo el cortafuegos, llegar al borde de la cantera que parece estar en recuperación y a la vez en explotación.

Decidimos subir la cordillera por el arroyo Blanquillo. Va la senda por el borde de la cantera hasta entrar en el lecho del Blanquillo, y por el lecho sube sobrepasando los gaviones y presitas hechas en el arroyo para evitar avenidas, entre las lomas de la Rozá a la izquierda y de la Cantera a la derecha. Sale la senda del lecho a la loma de la Cantera y más arriba, poco antes del puerto, cruza la cañadita para llegar al puerto Blanquillo.

Aquí todo es Blanquillo. El arroyo por el que hemos subido, el puerto, y el arroyo por el que bajamos. Este de bajada es muy empinado al principio y está completamente erosionado por las bicicletas; hay que descender despacio para evitar caídas. La senda de subida y esta de bajada es la antigua vereda de Alhaurín a Arroyo de la Miel.

Más abajo nuestra senda desemboca en otra más importante a juzgar por su uso, la que sube al puerto del Viento por el arroyo del Tronconal, y por ella seguimos hacia el norte, descendiendo.

Llegaba la hora del almuerzo. En un rellanillo abrigoso nos detuvimos, le dimos una vuelta y no, no cumplía con las exigencias de un buen restaurante. Miguel se detuvo en otro llanillo donde habíamos almorzado otras veces, pero lo vimos demasiado ventoso y finalmente, en unos bancalillos soleados nos sentamos. Hubo algunas cosas dignas de mención, comenzando por un Montilla de Pérez Barquero, fresquito, que acompañó a los aperitivos de chacina de León, salchichón, chorizo, salchicha de Granada y mojama. De primero salieron ensalada, alcachofas, acelgas y ensaladilla que pasamos con un Riesling de Alsacia fresco. Vinieron después los platos fuertes de tortilla, filetillos tiernos y lomo con ajos, adobados con un Bancal granadino y un Monastrell, que sirvieron también para los quesos. Finalizamos con tés y orujos variados. ¿No es este menú digno de un cinco tenedores?

Continuamos la caminata descendiendo un poco más y luego ascendiendo a una crestita, no sin protestas del personal, para llegar a la parte alta de un olivar poblado de numerosos pedregales con unas vistas extraordinarias sobre Alhaurín y la bahía de Málaga. Estas vistas acallaron las protestas y se dio por buena la subidilla.

Entramos en la urbanización Fuensanguina por la calle Fandango, rodeamos unas parcelas valladas y llegamos sin más al camino Tomillares justo donde teníamos los coches.

Día que esperábamos muy ventoso, pero que debido a los valles y los pinos no notamos el viento, soleado, con temperatura primaveral, en el que Miguel nos descubrió nuevos rincones de esta preciosa sierra.

La Ruta


Alhaurín
Bajando hacia Torremolinos


La cantera











Málaga, el Lucero y Sierra Nevada

De regreso a los coches