viernes, 20 de marzo de 2026

MIÉRCOLES 18 DE MARZO DE 2026: CANILLAS, FUENTE DE NICAR, TAJOS LISOS, LA FAJARA

Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Pilar, Joaquín, Miguel González, Lucía, Paco Hernando, Manolo, Victoria, Lily, Paco Zambrana, Antonio Jiménez, Antonio Usieto y Jesús

Distancia recorrida: 16 km

Desnivel acumulado: 1.050 m

Desayuno en el bar Ramírez, en el cruce de Benamargosa. Mucha gente, tardan en servir. El bar El Cruce lo abren a las 8, quizá podríamos salir a las 7,45 e ir a desayunar al Cruce.

Del aparcamiento público de Canillas salimos por la calle de enfrente para dejarla por la primera a la izquierda, calle Nicar, que nos saca del pueblo dejándonos en una plazoleta de donde sale la senda a la fuente de Nicar por la derecha, junto a la valla de un chalet. Caminamos por encima de lo que fue acequia de Nicar, generalmente con buen piso, aunque hay un par de pasos en los que hay que pegarse a las rocas. Después de dejar varias albercas sin uso y cruzar un barranquito con agua llegamos a otro barranco donde de un agujero en la roca, entre adelfas, mana la fuente de Nicar con un buen chorro de agua.

La fuente y ese barranco no tienen salida, hay que volver sobre el camino hecho y unos metros después de pasar una alberca junto al barranquito con agua sale a la izquierda una sendilla que va subiendo hasta dar sobre el antiguo campo de fútbol. Unos 15 m por encima del campo hay una sendilla que nos lleva a la pista Camino al Collado de la Rábita que viene desde el cementerio, por la que habitualmente salimos de Canillas.

Dejamos la pista para tomar la sendita sobre ella hasta el mirador de los Castillejos donde senda y pista se unen. Otras veces seguimos por la senda al pie del Peñón Grande, pero hoy continuamos por la pista para solazarnos con la vista del mirador a los Tajos Lisos, impresionante barranco.

Tomamos la senda indicada para la Maroma, cruzamos por el puente sobre el barranco del Cabrito, con un chorrito de agua, y nos encaramamos a la loma que separa los barrancos del Cabrito y de la Cueva del Agua. Justo antes de cruzar el barranco de la Cueva del Agua dejamos a la derecha la senda a los Charcones y a la Maroma para tomar a la izquierda la que va a la cueva del Carnero. En el puente sobre el barranco de la Cuerva del Agua hicimos la paradita del Ángelus.

Continuamos loma arriba hasta el collado de la. Zorra, punto más alto de todo el recorrido. De allí la senda baja yendo al oeste con unas preciosas vistas sobre el Peñón Grande, sobre un poquito de Canillas y sobre las colinas que dan al embalse de la Viñuela, lleno con las lluvias de este invierno.

La senda entra en el barranco Hondo por su vertiente izquierda, lo cruza junto a un pequeño depósito, lleno de agua también, y se acerca debajo de la cueva de los Carneros. En este tramo las vistas al barranco Hondo también son muy bonitas por lo intrincado del barranco.

Por un lateral de la cueva dejamos el valle del barranco Hondo por la loma que baja desde el Mojón de la Torrecilla, siguiendo al oeste, hacia el peñasco del Atalayón. Este tramo es el de peores vistas, sólo el embalse alegra el paisaje. Al pie del Atalayón paramos para hacer unas fotos y hubo un intercambio de pareceres sobre si comer allí o continuar. Continuamos y al entrar en el pinar, aprovechando la huella de la senda y un rellanillo superior, encontramos nuestro restaurante de hoy.

De aperitivo tuvimos embutidos variados y unas deliciosas gambas. Hubo un montón de primeros platos: ensaladilla rusa, ensalada de tomate y aguacate, ensalada malagueña, garbanzos con espinacas, tres tipos de habas y quizá alguna cosa más. En cambio, los segundos platos fueron más escasos: rabas, filetillos tiernos y solomillo con ajitos. Quesos variados y para terminar unos bombones de Usieto y un rico flan de Victoria.

Para beber mucha cerveza y poco vino, aun así sobró un poco de vino. Las cervezas, fresquitas, nos supieron a gloria al comienzo del ágape. Terminamos con dos tés y un poco de orujo.

Continuamos la caminata pinar abajo hasta el límite del Parque y luego por la senda tradicional Canillas-Alcaucín por donde se han trazado los GR 242 y 249.

El manantial de la Fájara echaba un río de agua. ¡Qué cantidad de agua saliendo de la cueva donde nace! En el manantial nos dividimos. Paco Hernando había venido a caminar con un problema de lumbago y llevaba un rato doliéndole. Unos fuimos con Paco siguiendo la acequia de la Fájara hasta el Molino Alto, cruzamos el puente de la Fájara y por el carril de la margen izquierda salimos a la pista Canillas-Alcaucín. La mayoría encaró la empinada subida por el valle de la Fájara y en la alberca del Cura tomó la pista que los llevó a Canillas. Manolo bajó a rescatar a los dolientes y sus acompañantes.

Señalar que si se sigue la acequia de la Fájara hay que abandonarla al llegar al Molino Alto y bajar al puente. Si se continúa por la acequia llega a un barranco y se pierde.

Con un refresquito en el bar Ramírez terminamos la jornada. Día de sol, con alguna nube, sin viento y con brisa fresquita que nos ayudó a caminar.

La Ruta

La acequia de Nicar



La bonita fuente de Nicar
Subiendo desde la fuente hacia el campo de futbol


Llegando al carril
Canillas de Aceituno


El pantano de la Viñuela lleno hasta la bandera
En el mirador de los Tajos Lisos

Barranco del Cabrito
Los gamones en flor

Siempre encontramos pinos caídos
El Ángelus
Barranco Hondo

La cueva de los Carneros


Llegando al Atalayón

Dos escasos vinos para 14 😂 menos mal que había cervezas 
El restaurante

Llegando a la Fajara

La fuente de la Fájara
Descansando de la dura jornada














viernes, 13 de marzo de 2026

MIÉRCOLES 11 DE MARZO: VÉRTICE GEODÉSICO DEL CERRO DE ÍTRABO Y COMIDA EN SALOBREÑA

Participantes: Fini, Antonio Muñoz, Pili, Paco Ponferrada, Manuel de Rincón, Miguel

González, Manolo, Paco Zambrana, Enrique, Victoria, Paco Hernando, Antonio Usieto, Lucía y Jesús

Distancia recorrida: 7 km.

Desnivel acumulado: 350 m.

Como el miércoles 4, primer miércoles de mes, llovió y no salimos, en este tocaba celebrar la comida mensual. Pili y Paco Ponferrada reservaron en el bar Manolo cerca de su casa de Salobreña.

Bienvenidos a Victoria, Enrique y Paco Hernando que hacía mucho tiempo que no salían.

Desayuno en La Cumbre, antes de llegar a Molvízar. Buen pan con aceite y tomate. Este restaurante nos ha solucionado los desayunos cuando vamos por Molvízar e Ítrabo. Muchas gracias a Jesús que invitó al desayuno celebrando anticipadamente su 80 cumpleaños.

Subimos con los coches al collado que separa el valle de la rambla de Molvízar del valle del río Verde y de allí partimos al sur por un empinado carril, a veces hormigonado, hacia el cerro de Ítrabo omnipresente ahí delante de nosotros. El carril va por la cresta de la loma de Juan Teresa que separa los valles, con unas vistas preciosas tanto al este, a la rambla de Molvízar, como al oeste, al río Verde.

Tomamos la pendiente con calma, siguiendo el carril, siempre al sur, hasta que gira un poco al este para evitar la cumbre del cerro de Ítrabo. Dejamos el carril y atacamos la cercana cumbre y su vértice geodésico que era el objetivo de Manolo. El cerro nos aportó la visión de la blancura de la cresta de Sierra Nevada entre el Mulhacén y el Veleta, al noreste, el Mediterráneo y Almuñécar al suroeste y una muy buena vista de Ítrabo desde lo alto.

Hechas las correspondientes fotografías volvimos al carril para continuar al sur al siguiente objetivo: el cerro del Águila, de menor cota que el de Ítrabo. El ascenso al Águila es muy suave. Ofrece unas vistas muy buenas sobre todo al oeste con Almuñécar allá abajo. Hay en él un punto de despegue de parapentes y cuando bajábamos subía un extranjero con toda la impedimenta del parapente.

El tercer objetivo era un nuevo cerro, innominado, más al sur que el Águila, coronado por un par de enormes depósitos de agua. Que el agua llegase a esas cotas era un poco intrigante. Tuvimos la suerte de que hubiera allí un par de operarios y les preguntamos. El agua viene del embalse de Béznar por una gran tubería y les deja el agua en la cota 400, bombeándola hasta los depósitos para dar riego a todo alrededor: Salobreña, Almuñécar, Jete, Otívar, Ítrabo y Molvízar; una enorme sociedad de regantes dos de cuyos mantenedores fueron los que encontramos al lado del depósito.

Aún había un cuarto cerrillo hacia el sureste, pero consideramos que no nos aportaría mejores vistas y lo dejamos para regresar al collado donde estaban los coches por un carril que iba a media ladera. Entretanto el extranjero del parapente había remontado el vuelo y nos saludaba desde el aire.

Las lluvias pasadas han dejado la tierra ahíta de agua y la primavera está llenando de verdor todas las laderas. Entre ese verdor encontramos tres tipos de orquídeas: Anacamptis papilionacea, y Ophrys fusca y tenthredinifera.

Con los coches pusimos rumbo a Salobreña, detrás del coche de Ponferrada, para ir al nuevo ambulatorio de Salobreña, tremendo ambulatorio aún sin estrenar. Allí, al pie del acantilado del cerro de Salobreña, hay un precioso manantial que echaba un gran chorro de agua. Después nos acercamos al Peñón de Salobreña, en la playa, rodeado de agua y arena. Es un cerrillo pequeño, pero alberga algunas especies endémicas como el Senecio leucanthemifolius, que lo cogimos en flor, y unas grandes matas de cambrón.

Muy contentos con el manantial y las plantas del Peñón, seguimos detrás del coche de Ponferrada que nos llevó al restaurante Manolo.

Pili y Paco son habituales del restaurante cuando están en Salobreña y ellos se encargaron de pedir. Unas cervezas que vinieron con una tapa de boquerón sobre guacamole. Después cuatro raciones de pulpo en salsa, cuatro de migas con pimientos y cuatro enormes bandejas de fritura. Delicioso todo lo que pusieron, con un excelente servicio. Para beber, unos cervezas y otros unas botellitas de Godello. Terminamos con unos postres variados. Excelente restaurante tanto por la comida como por el sitio, al borde del mar.

Para bajar la comida nos acercamos a conocer la casa de Pili y Paco, al borde mismo de la playa, y luego anduvimos el destrozado paseo marítimo que lleva a La Caleta y un trecho más al este al pie de los acantilados.

Día soleado, sin viento, con bonito paseo por las crestas de Ítrabo, con un poco de turismo en Salobreña y con una deliciosa comida. Un día de 10 que agradecemos a Manolo que preparó la ruta y a Pili y Paco que se ocuparon del condumio.

La Ruta

Subiendo al cerro de Ítrabo
Vértice Geodésico del cerro de Ítrabo (723 m)



Ítrabo y la Sierra del Chaparral desde el cerro
Bajando
En la pista de despegue de parapentes en el cerro del Águila

Vistas a Almuñécar
El grupo en el cerro de los depósitos de agua
Sierra Nevada

Llegando a los coches
De paseo por las fuentes de Salobreña


Salobreña desde el Peñón

La Caleta desde el Peñón
Comida en el restaurante Manolo

Paseo por la Caleta




Salobreña desde la Caleta