jueves, 19 de febrero de 2026

MIÉRCOLES 18 DE FEBRERO DE 2026: PITRES, HAZA DEL CEREZO

Participantes: Emilio, Fini, Antonio Muñoz, Pili, Paco Ponferrada, Manolo, Lily, Paco Zambrana, Antonio Jiménez, Antonio Usieto, Jesús

Distancia recorrida: 12,5 km

Desnivel acumulado: 725 m

Desayuno en el Puerta Nazarí de Órgiva. Buen pan, buen aceite, buen servicio, con camarero nuevo porque cambian constantemente. A 3€.

Bienvenido Emilio, nacido y con casa en Pitres. Gracias por ilustrarnos con tu conocimiento del terreno.

Aparcamos en Pitres, en la carretera, y de allí subimos a la plaza donde encontramos a Emilio. Llevábamos tres conocedores del terreno. Emilio nacido y criado en Pitres, Lily con casa en Capilerilla desde hace años y Antonio Muñoz conocedor de toda Sierra Nevada. El primer objetivo era llegar a Capilerilla y, siguiendo a Lily, salimos del pueblo hacia la carretera a Capilerilla, empinada carretera jalonada por castaños y chopos que darán sombra en verano, con algunas violetas en la cuneta.

Justo al llegar a Capilerilla dejamos la carretera para tomar la pista de los Hilacares a la derecha, pasamos por la fuente de las Pocillas y continuamos con una subidita suave a encontrar el sendero PR-A 29, Pórtugos-Río Bermejo, por los castañares de las Lomillas, con el río Bermejo a la derecha y, poco más allá, las huertas del Calvario de Pórtugos. Hay algunos castaños imponentes junto a los cuales nos fotografiamos.

En el Partidor, Emilio explicó cómo el agua que procede del Bermejo se divide en tres partes, una para Pórtugos que va por la acequia homónima y otras para Pitres y Mecina que van por la misma acequia, la Acequia Gorda.

En el Partidor acaban las huertas y los castaños y entramos en el encinar. Dura y larga la cuesta del encinar. Además, el agua de estas últimas semanas ha roto la senda en algún punto dificultando un poco más el paso.

Alcanzamos la pista Capileira-Trevélez con desvío a Pórtugos que tomamos a la derecha hasta el cercano Tajo Cortés donde el río Bermejo ha labrado una garganta estrechísima. Frente a esa garganta, con el estruendo del agua precipitándose por ella, paramos al Ángelus. Pocas veces hemos tenido un entorno tan bonito y agreste.

Justo encima del puente de las Chorreras nace el río Bermejo fruto de la unión de los barrancos del Jabalí y las Chorreras, ambos alimentados por acequias que vienen del río Mulhacén, y de allí parte al noroeste una sendita por el encinar donde tuvimos las primeras manchitas de nieve. La sendita se pierde en algún tramo, pero el ralo encinar no impide el paso hacia arriba, hacia la cercana Haza del Cerezo donde hay una gran balsa, la Pantaneta le llaman, para regular el riego a las huertas de Pitres.

De la Pantaneta seguimos al oeste siguiendo en descenso la cañada del Cerezo con su buen chorro de agua y manchas de nieve en la umbría. Una delicia caminar junto al agua en un descenso suave y cómodo siguiendo un tramo del Sulayr. La cañada termina en la pista Capileira-Hoya del Portillo. En ese punto se da vista a toda Sierra Nevada, hoy cubierta totalmente de nieve refulgiendo al sol. Una vista preciosa donde nos entretuvimos con fotos y más fotos.

Tomamos la pista descendiendo hacia Capileira con todo el barranco del Poqueira a nuestros pies y enfrente la loma de la Atalaya al monte de la Piuca. Más abajo dejamos la pista para tomar una senda a la izquierda por donde va el Sulayr, entre el encinar, para volver a salir a la pista más abajo y dejarla por la pista a Capilerilla que pasa por el Tajo del Ángel y, poco más adelante, al lado del barranco de la Sangre, paramos a almorzar al abrigo de unos matorrales que nos protegían del vendaval.

Aperitivos de chacina ilustrada con queso de cerdo granadino y, como novedad, huevos duros con anchoa. Ensaladilla rusa, remojón granadino, tortillas, ensalada de judía verde. Carne con pimientos, filetillos tiernos y solomillo al ajillo. Un solo queso tuvimos. Cervezas frescas y vinos de Almansa, Monastrell, Rioja y Somontano. Dulce de Pitres, té y orujos.

Continuamos por la `pista a Capilerilla que dejamos para tomar una senda por la que entramos a Capilerilla pasando por una fuente. Al lado de la Era de Capilerilla visitamos la casa de Lily y quien quiso comió o se llevó unas manzanas de su cosecha.

De Capilerilla bajamos por la senda hormigonada y con farolas que une Capilerilla con Pitres, paralelos al barranco de La Plaza y en la plaza de Pitres despedimos a Emilio. Terminamos el día con unas cervezas-refrescos en la Puerta Nazarí.

Un muy buen día, calmado en el inicio y con viento fuerte después, con sol y buena temperatura.

La Ruta







Pórtugos
Pitres
Tajo Cortés




Haza del Cerezo





El Veleta





El Restaurante
Llegando a Capilerilla





Saliendo de Capilerilla hacia Pitres
Barranco de la Plaza, debajo de Capilerilla
Pitres













viernes, 13 de febrero de 2026

MIÉRCOLES 11 DE FEBRERO DE 2026: ÍTRABO, NACIMIENTO, GUINDALERA, CASTAÑO DE JURITE

Participantes: Miguel González, Manolo, Lily, Paco Zambrana, Antonio Jiménez, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 16 km.

Desnivel acumulado: 780 m 

Desayuno en el Bar Las Cumbres en la carretera a Molvízar. Buena atención y buen pan. A 3€.

Después de 10 días de lluvia estábamos deseosos de salir. Nos inclinamos por la excursión de Ítrabo a La Guindalera para que pudieran venir Fini y Antonio Muñoz, nuestros compañeros granadinos, aunque por desgracia sus labores de abuelos no les permitieron participar.

En Ítrabo hay un gran aparcamiento a la entrada del pueblo y otro en la parte de arriba. Este último nos hubiera ahorrado unas buenas cuestas, pero preferimos cruzar el pueblo para conocerlo siquiera un poco. Del aparcamiento entramos en la calle del pueblo que va hacia arriba, al norte, y de una calle, pasamos a otra, a otra… muchas, una tras otra, todas en cuesta ascendente, así que las indicaciones para entrar y salir del pueblo son ir de una calle a otra siguiendo la máxima pendiente.

Dejamos las casas siguiendo una pista hormigonada hacia el Nacimiento por donde se ha trazado también el sendero PR-A 52 Ítrabo-La Guindalera. Esta pista viene nominada en los mapas como Camino Antiguo de Guájar, lleva a la derecha el profundo valle del barranco de Ítrabo y a los lados, de tanto en tanto, algunos almendros que encontramos en plena floración.

Los repechos eran constantes y fuertes, y claro, en una mañana más bien calurosa pronto sobró toda la ropa de abrigo y hasta cayeron algunas gotas de sudor.

Del barranco de Ítrabo subía el ruido del agua. Llevaba un buen caudal y de vez en cuando había algunos saltos, dos de los cuales los avistamos desde la pista, el segundo bastante alto, bajo una presa de contención ya cerca del Nacimiento.

En el Nacimiento se unen el agua que trae el arroyo del Nacimiento con la que sale del manantial. ¡Qué gozo de agua! Hipnotiza ese caudal discurriendo presuroso. Hay en el Nacimiento una zona hormigonada con dos mesas de obra y sus bancos. Manolo decía que allí habían almorzado la última vez que pasaron, mas hoy el suelo estaba encharcado, dificultando el aprovechamiento de esas mesas. Manolo no renunció tan fácilmente al restaurante. Con el bastón desatascó un mechinal que había junto a la primera mesa, el agua comenzó a correr, aunque entraba por arriba.

Dejamos ahí el desatoro y continuamos nuestra ruta cruzando el arroyo del Nacimiento por una zona estrecha. Abandonamos el camino principal y tomamos por una pista terriza hacia el mirador de Bodíjar donde hicimos una parada con las consiguientes fotos teniendo como fondo las blancas casas de Ítrabo. Un poco más adelante hay un área recreativa con mesas y pinos, aunque con bastante malas vistas y mucho viento. Poco nos detuvimos en este segundo mirador y continuamos por la pista terriza dejando la principal al puerto de La Guindalera por una a la derecha que nos llevaría al mismo punto por un recorrido un poco más largo, más suave y desconocido.

En esta parte del recorrido íbamos por la ladera sur, protegidos del viento, con desniveles llevaderos y, sobre todo, amenizados por los almendros. Aquí no es que los hubiera sólo a la vera del camino, eran parcelas enteras vestidas totalmente de blanco o de rosa. Un trayecto muy agradable por las cabeceras de los barrancos del Pueblo y del Minchar, ambos hacia Molvízar.

Cuando dimos vista a Sierra Nevada paramos al Ángelus aprovechando un ribazo al sur que nos protegía del viento. Un ratito de descanso nos vino estupendamente. Desde allí al vértice de La Guindalera quedaban menos de 50 m de desnivel. Y entre las casas abandonadas de la cresta llegamos a la parte alta, aunque no al vértice de La Guindalera porque hemos estado tantas veces que no ofrece ya ningún atractivo.

De la cresta, por entre las nuevas parcelas de Calvente, bajamos a visitar el castaño de Jurite. Este espécimen siempre merece una visita por su enorme copa, por sus ramas acodadas hacia el suelo y por el perfecto dibujo arlequinado de su potentísimo tronco.

Del castaño seguimos el trayecto por la zona de Jurite, a piso casi llano por la ladera norte de La Guindalera desde donde bajaba un chorro de agua por cada cañada a engordar el barranco de Rendate.

Del puerto de La Guindalera tomamos el camino hacia Molvízar-Ítrabo hasta una cañada que va al Nacimiento con un buen chorro de agua donde tomamos a la derecha, descendiendo, hacia Ítrabo.

Algunos hubiéramos parado a comer en algún llanito soleado al lado del camino, pero Manolo y Usieto bajaban los primeros, a buena marcha, hacia las mesas del Nacimiento.

El drenaje que hizo Manolo al subir había funcionado y teníamos el suelo de las mesas casi seco. Nos sentamos a una de ellas y, con parsimonia, comenzó el ágape.

Tuvimos chacina de chorizo, cecina, longaniza, dos tipos de jamón y sardinas en aceite como aperitivo, con unas cuantas cervezas frescas, más de las que pudimos beber. Pasamos después a la calabaza como transición a las carnes de ternera con alcachofas, filetillos tiernos y solomillo al ajillo. Tuvimos que estirar las dos exiguas botellitas de vino para que nos llegara algo a los quesos, y terminamos con chocolate, té y orujo.

El recorrido que quedaba al pueblo, duro por la subida matutina, era ahora llevadero a la bajada. Íbamos con la idea de tomar un refresco en el pueblo, y en el primer garito que vimos, el bar A Ca Salva, nos sentamos en la terraza para tomar refrescos y cafés.

Un excelente día marcado por el agua del Nacimiento y de la que bajaba por las cañadas, y por la espléndida floración de los almendros. Hubo alguna sugerencia de subir algún día al cerro de Bodíjar, pero más vale no recordarla porque el cerro no tiene un triste árbol ni senda a la cima.

La Ruta
En Ítrabo



Área Recreativa del Nacimiento

Ïtrabo desde el Mirador


Los efectos del viento


Molvízar y Salobreña
Cruzando un desprendimiento de tierra por la lluvia
Llegando al castaño centenario de Jurite
Guájar-Faragüit








Desprendimientos por las lluvias