viernes, 26 de enero de 2024

MIÉRCOLES 24 DE ENERO 2024: PEÑA CABRERA Y CERRO CUCADERO

 

Participantes: Fini, Antonio Muñoz, Luis, Blas, Pili, Paco Ponferrada, Paco Hernando, Lucía, Manolo, Lily, Paco Zambrana, Antonio Usieto y Jesús.

Distancia recorrida: 10 km

Desnivel acumulado: 530 m

Desayuno en la gasolinera de Beas. La media tostada con aceite, un poco corta, con buen pan, a 2,50 €.

Desde Diezma tomamos la antigua carretera nacional en dirección a Granada, pasamos por la cortijada de la Fuente de la Higuera, y aparcamos debajo del cortijo de Peñas Cabreras, en la misma arruinada carretera.

Tomamos el carril al norte para llegar a lo poco que queda del cortijo de Peñas Cabreras, cortijo señorial a juzgar por los restos, con jardines, piscina y árboles ornamentales. Seguimos hacia el norte, con la inmensa mole del cerro del Castillo enfrente, recortando sus acantilados contra el cielo azul, mientras atravesamos bosquetes de encina.

Por la parte este del cerro hay una cañada que lo divide separando la zona de acantilados del sur del cerro más redondeado y asequible del norte; a esa cañada nos llevó Antonio y por ella subimos despacio porque es muy empinada hasta llegar al colladillo donde principia. Ahí nos aguardaba una sorpresa porque el enorme peñasco está dividido y hay restos de la portada de entrada a un recinto defensivo: el castillo de Peña Cabrera o de Diezma.

El castillo aparece en las memorias del último rey zirí de Granada, diciendo que se levantó en el siglo XI y sirvió para proteger la entrada a Granada por el puerto de la Mora ya que Guadix se había unido a Almería en esa primera época de los reinos de Taifas, mientras el castillo de Peña Cabrera era fiel a Granada.

A la puerta del castillo se accede con facilidad. Sorprende el escaso espacio que hay tras la puerta, y es que el castillo continuaba al oeste donde quedan restos de murallas y un hueco que sería el acceso.

El peñasco donde está el castillo es el más escarpado del conjunto de las tres cumbres que forman el cerro del Castillo. Las otras dos cumbres están al noroeste. Llegamos primero a la más cercana al castillo, la más alta, y después a la más alejada.

Bajamos del cerro del Castillo por la ladera norte, evitando los lapiaces en lo posible, con alguna teatrera paradita para que los Antonios iniciasen la pantomima de una escalada, hasta dar con el carril que del cortijo de Peñas Cabreras va al cerro del Picón. Tomamos el carril al oeste, atravesamos una parcela de tierra calma para entrar luego en el encinar circundante y subir al collado Anapera donde nos unimos a un carril más usado, hacia el norte, que nos acercó al pie del cerro Cucadero, nuestro objetivo. Subimos a él monte a través, por el noreste, sin mayor dificultad, después de haber parado un ratito al Ángelus.

Cerro Cucadero era la mayor altura del día, 1605 m. Al lado de la cumbre tiene una aguja pétrea a la cual se encaramaron algunos de los niños del grupo. Bajamos del cerro por donde habíamos subido y al llegar al carril lo cruzamos para bajar monte a través, siguiendo la base del barranco de la Garduña que aquí nace, en dirección sureste, para desembocar en el carril que baja del collado Anapera justo en el punto donde hay una balsa de lucha contra incendios.

Tomamos el carril al sur para pasar por el cortijo de Cañada Espinosa. Poco más adelante Antonio nos sacó del carril para rodear la valla de alambre de la parcela de nuestra izquierda y un poco más adelante, en un claro del encinar, buscamos una buena encina que nos diera sombra y parar a almorzar. ¡Buscar la sombra en el mes de enero en el altiplano granadino! Parece increíble.

Comenzaron los aperitivos de gambas, chacina, rica ensalada de naranja, apio, pasando luego al extenso capítulo de las carnes, con lomo en manteca, lomo guisado, carne con champiñones, filetillos tiernos, carne de pollo, lomo con ajos, etc. Cayeron casi 5 botellitas de vino y terminamos con quesos y tes variados y orujo blanco. Un almuerzo digno de tres estrellas Michelín.

Cerca del restaurante tomamos el carril que nos llevó por debajo de Peña Cabrera con su castillo roquedo, al señorial cortijo de Peñas Cabreras y a los coches.

Llevábamos dos coches nuevos, el de Manolo y el de Paco Zambrana. Manolo se ofreció a invitar a un refresco en la gasolinera de Beas y allí despedimos el duelo hasta la próxima salida.

MUCHAS GRACIAS MANOLO POR LA INVITACIÓN. Queda pendiente la de Paco. Que no se olvide. Y que disfrutéis los coches nuevos muchos años.

























En el cerro Cucadero


















jueves, 14 de diciembre de 2023

MIÉRCOLES 13 DE DICIEMBRE 2023: CANILLAS DE ACEITUNO, EL SALTILLO Y CHIVO EN LA SOCIEDAD

 Canillas de Aceituno-El Saltillo-Antigua GR-249.

Participantes: Nori, Luis, Rafa, Paco Hernando, Manolo, Ricardo y Jesús. Antonio Usieto participó en la comida

Distancia recorrida: 10 km.

Desnivel acumulado: 470 m

Desayuno en el bar El Cruce de Benamargosa. Aceptable, bien y rápidamente servidos en la mesa. Rafa nos invitó porque quiso, para celebrar que llevaba meses sin salir. MUCHAS GRACIAS POR LA INICIATIVA.

La comida de los primeros miércoles de mes se va afianzando en el grupo y haciéndose tradicional. El primer miércoles de diciembre, el día 6, fuimos al cerro Plaza de Armas y no había posibilidad de ir a comer de restaurante, por eso se aplazó para hoy: Una ruta cortita y chivo al horno en La Sociedad de Canillas.

La mañana estaba muy templada, 19ºC en Canillas a mitad de diciembre, increíble, de modo que en el fuerte repecho por el pueblo para alcanzar la senda de la acequia ya hubo quien se quitó ropa. Una vez alcanzada la senda la caminata es un paseo llano disfrutando de las vistas sobre Canillas, sobre la zona del embalse de la Viñuela, sobre los pueblecillos e innumerables casitas esparcidas en todo el oeste del río Vélez y hacia el sur.

La senda atraviesa los olivares del Mohay. Con algunas rachas de viento del norte llegamos al corral en medio de la ladera que siempre nos llama la atención por su situación en la parte más empinada y agreste de la ladera. Hoy también hemos echado un rato comentando su situación y el posible acceso del cabrero.

Cruzamos la ladera de las Tormentas antes de entrar en los Pechos del Campanario donde la senda ha sido preparada con rejillas metálicas en el piso, barandillas y sirgas manteniendo esas estructuras, para salvar los pasos aéreos por donde la acequia iba. Uno se pregunta cómo construirían y mantendrían esa acequia por semejantes Pechos.

Las vistas al barranco y a su ladera izquierda son extraordinarias. Allí paramos una y otra vez a hacer fotos y a contemplar el agreste panorama. En un determinado punto había una puerta para impedir continuar hacia el barranco del Saltillo porque en él está la toma de agua de boca de Canillas. Esa puerta ha sido arrancada y hemos decidido continuar hasta la toma de la acequia para volver a visitar las cascadas y pozas donde está la toma. Ya las habíamos olvidado.

Tocaba dar la vuelta e ir a buscar la bajada al puente colgante. Lo hicimos tranquilos, recreándonos con los tremendos tajos a ambos lados del barranco y sacando fotos. En el descenso al puente estaban de obras, preparando unos muretes en la parte de arriba de la senda para sujetar el talud. Habían instalado una tubería desde arriba por donde echaban la arena mezclada con el cemento y de la tubería del agua de Canillas habían sacado una toma hasta el punto de obra. Habían mecanizado la obra en lo posible. Allí estaban 3 o 4 operarios de charla que se pusieron a la faena cuando nos vieron aparecer. Dedujimos que tienen trabajo para meses dado el ritmo que llevaban.

En el puente y en la preciosa subida por la ladera de Sedella seguimos haciendo fotos. Gracias a las paraditas de las fotos hicimos la empinadísima subida sin enterarnos. Una vez fuera de los Pechos del Campanario tomamos la sendita que sale casi llana al sureste, hacia la zona del Corral de Quico. Alcanzamos el carril, continuamos por la senda hasta pasar el almendral cercado, y por el lomo al este bajamos hacia la carretera. Como el paso del lomo a la carretera es complicado por el talud que hay, hoy hemos tomado un carrilillo a la izquierda, al norte, que en un santiamén y con comodidad nos puso en la carretera.

En el puerto de Sedella hemos abandonado la carretera para entrar en la senda del antiguo trazado de la GR-249 y bajar al Almanchares. Empinada bajada que hemos hecho despacio para no resbalar y en el cauce del Almanchares junto al chorrillo de agua que traía, hemos hecho un ratito de Ángelus por charlar más que por comer, porque todos estábamos pensando ya en el cercano aperitivo en Canillas.

Por el carril debajo de la carretera hemos ido hasta la piscina de Canillas y de allí al pueblo por el parque. Como teníamos tiempo hemos pensado en llevar las mochilas a los coches para estar más libres en La Sociedad, pero al pasar por el bar Andalucía lo hemos pensado mejor y hemos decidido que las mochilas podían esperar y la cerveza del aperitivo no, así que en el bar nos hemos aposentado, dentro porque fuera hacía viento frío, y hemos tomado unas cervecitas con aceitunas y callos con poca pringá.

Después a dejar las mochilas a los coches y allí hemos encontrado a Usieto que nos acompañaba a comer.

Con el aperitivo tomado y el chivo encargado teníamos comida de sobra, por eso hemos encargado un par de ensaladas y el chivo con su asadurilla y su cabeza. El chivo bien asado, jugoso, aunque la carne es más blanda y con menos sabor que la de antaño, quizá porque ahora no hay ganado en el monte y los chivos se crían a pienso en el corral, sin tomar hierba ni hacer ejercicio.

La Sociedad se ha llenado. Había tal ruido que hemos decidido ir a tomar el café al Andalucía porque no nos entendíamos al hablar. Con el café, unos postres para compartir y alguna copita hemos dado por terminado un día magnífico.























Subiendo por la ladera de Sedella desde el puente colgante







Buscando el asiento para el Ángelus en el arroyo Almanchares

Chivo en la Sociedad


Adornos de Navidad con botellas de plástico