Participantes: Pili, Paco Ponferrada, Pilar, Joaquín, Miguel González, Lucía, Paco Hernando, Manolo, Victoria, Lily, Paco Zambrana, Antonio Jiménez, Antonio Usieto y Jesús
Distancia recorrida: 16 km
Desnivel acumulado: 1.050 m
Desayuno en el bar Ramírez, en el cruce de Benamargosa. Mucha gente, tardan en servir. El bar El Cruce lo abren a las 8, quizá podríamos salir a las 7,45 e ir a desayunar al Cruce.
Del aparcamiento público de
Canillas salimos por la calle de enfrente para dejarla por la primera a la
izquierda, calle Nicar, que nos saca del pueblo dejándonos en una plazoleta de
donde sale la senda a la fuente de Nicar por la derecha, junto a la valla de un
chalet. Caminamos por encima de lo que fue acequia de Nicar, generalmente con
buen piso, aunque hay un par de pasos en los que hay que pegarse a las rocas.
Después de dejar varias albercas sin uso y cruzar un barranquito con agua
llegamos a otro barranco donde de un agujero en la roca, entre adelfas, mana la
fuente de Nicar con un buen chorro de agua.
La fuente y ese barranco no
tienen salida, hay que volver sobre el camino hecho y unos metros después de
pasar una alberca junto al barranquito con agua sale a la izquierda una
sendilla que va subiendo hasta dar sobre el antiguo campo de fútbol. Unos 15 m
por encima del campo hay una sendilla que nos lleva a la pista Camino al
Collado de la Rábita que viene desde el cementerio, por la que habitualmente
salimos de Canillas.
Dejamos la pista para tomar la
sendita sobre ella hasta el mirador de los Castillejos donde senda y pista se
unen. Otras veces seguimos por la senda al pie del Peñón Grande, pero hoy
continuamos por la pista para solazarnos con la vista del mirador a los Tajos
Lisos, impresionante barranco.
Tomamos la senda indicada para la
Maroma, cruzamos por el puente sobre el barranco del Cabrito, con un chorrito
de agua, y nos encaramamos a la loma que separa los barrancos del Cabrito y de
la Cueva del Agua. Justo antes de cruzar el barranco de la Cueva del Agua
dejamos a la derecha la senda a los Charcones y a la Maroma para tomar a la izquierda
la que va a la cueva del Carnero. En el puente sobre el barranco de la Cuerva
del Agua hicimos la paradita del Ángelus.
Continuamos loma arriba hasta el
collado de la. Zorra, punto más alto de todo el recorrido. De allí la senda
baja yendo al oeste con unas preciosas vistas sobre el Peñón Grande, sobre un
poquito de Canillas y sobre las colinas que dan al embalse de la Viñuela, lleno
con las lluvias de este invierno.
La senda entra en el barranco
Hondo por su vertiente izquierda, lo cruza junto a un pequeño depósito, lleno
de agua también, y se acerca debajo de la cueva de los Carneros. En este tramo
las vistas al barranco Hondo también son muy bonitas por lo intrincado del
barranco.
Por un lateral de la cueva
dejamos el valle del barranco Hondo por la loma que baja desde el Mojón de la
Torrecilla, siguiendo al oeste, hacia el peñasco del Atalayón. Este tramo es el
de peores vistas, sólo el embalse alegra el paisaje. Al pie del Atalayón
paramos para hacer unas fotos y hubo un intercambio de pareceres sobre si comer
allí o continuar. Continuamos y al entrar en el pinar, aprovechando la huella
de la senda y un rellanillo superior, encontramos nuestro restaurante de hoy.
De aperitivo tuvimos embutidos
variados y unas deliciosas gambas. Hubo un montón de primeros platos:
ensaladilla rusa, ensalada de tomate y aguacate, ensalada malagueña, garbanzos
con espinacas, tres tipos de habas y quizá alguna cosa más. En cambio, los
segundos platos fueron más escasos: rabas, filetillos tiernos y solomillo con
ajitos. Quesos variados y para terminar unos bombones de Usieto y un rico flan
de Victoria.
Para beber mucha cerveza y poco
vino, aun así sobró un poco de vino. Las cervezas, fresquitas, nos supieron a
gloria al comienzo del ágape. Terminamos con dos tés y un poco de orujo.
Continuamos la caminata pinar
abajo hasta el límite del Parque y luego por la senda tradicional
Canillas-Alcaucín por donde se han trazado los GR 242 y 249.
El manantial de la Fájara echaba
un río de agua. ¡Qué cantidad de agua saliendo de la cueva donde nace! En el
manantial nos dividimos. Paco Hernando había venido a caminar con un problema
de lumbago y llevaba un rato doliéndole. Unos fuimos con Paco siguiendo la
acequia de la Fájara hasta el Molino Alto, cruzamos el puente de la Fájara y
por el carril de la margen izquierda salimos a la pista Canillas-Alcaucín. La
mayoría encaró la empinada subida por el valle de la Fájara y en la alberca del
Cura tomó la pista que los llevó a Canillas. Manolo bajó a rescatar a los
dolientes y sus acompañantes.
Señalar que si se sigue la
acequia de la Fájara hay que abandonarla al llegar al Molino Alto y bajar al
puente. Si se continúa por la acequia llega a un barranco y se pierde.
Con un refresquito en el bar
Ramírez terminamos la jornada. Día de sol, con alguna nube, sin viento y con
brisa fresquita que nos ayudó a caminar.

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